El periodista Cristian Herrera fue asesinado en Cúcuta el 6 de junio de 2026, en un crimen que ha puesto bajo la lupa a la organización criminal La Familia P, señalada por las autoridades como la responsable del sicariato. Tres días después, el 9 de junio, se produjo la captura del presunto autor material, John Sebastián Duque Andrade, alias Demonio, junto con dos cómplices: Angélica Vesga Arenas, alias Angélica, y Wilmer Alexander Portillo González, alias Wilmer. La Fiscalía investiga si la orden fue impartida desde la cárcel La Picota de Bogotá por el líder de la banda, Ever Carreño Corredor, alias Porras, quien está preso desde agosto de 2016, o si se trató de un «subcontrato» criminal. Herrera, quien trabajó 23 años en el diario La Opinión, era conocido por denunciar a políticos regionales y advertir sobre operativos judiciales. En su cuenta de X, había señalado a un político local como «muy refinado y que posa de impoluto», lo que ha abierto líneas de investigación sobre posibles móviles políticos.
Una banda con largo historial criminal
La Familia P opera desde hace más de una década en Cúcuta, originada en el hurto y microtráfico en las comunas 7, 8 y 9, y luego amplió sus actividades a extorsiones y homicidios. A alias Porras se le atribuyen 178 homicidios y 35 heridos entre 2015 y 2024, lo que evidencia el poder de fuego de la organización. A pesar de estar encarcelado, Porras continúa dirigiendo la banda desde la cárcel La Picota, según las autoridades. La Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos de la Fiscalía asumió el caso y envió funcionarios de Bogotá para reforzar las investigaciones. Además, se realizaron allanamientos en celdas de la cárcel Modelo de Cúcuta para buscar pruebas de órdenes de homicidio, lo que sugiere que la red criminal tiene alcances dentro del sistema penitenciario.
«Cúcuta era la ciudad más peligrosa de Colombia para ejercer el oficio del periodismo».
Fundación para la Libertad de Prensa (Flip)
El coronel Fabio Ojeda, comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta, afirmó que los esfuerzos se enfocan en identificar y judicializar a los autores intelectuales del crimen. La captura de alias Demonio y los otros dos cómplices representa un avance, pero queda pendiente determinar si la orden salió directamente de alias Porras o si hubo una intermediación. La Fundación para la Libertad de Prensa ha señalado que Cúcuta era la ciudad más peligrosa de Colombia para ejercer el periodismo, y el asesinato de Herrera es un recordatorio de los riesgos que enfrentan los comunicadores en regiones dominadas por el crimen organizado. La comunidad periodística espera que esta vez se logre justicia y se desarticule por completo a La Familia P, una banda que ha sembrado el terror en la frontera colombiana por más de una década.












