El presidente Gustavo Petro generó un fuerte debate al rechazar la decisión de la FIFA de solicitar la modificación del uniforme de la selección de Haití para el Mundial 2026. El mandatario colombiano, en su cuenta de la red social X, defendió el diseño original de la camiseta, fabricada por la marca antioqueña Saeta, argumentando que la indumentaria conmemoraba la libertad de los esclavos y el fin del colonialismo. La FIFA, en cambio, ordenó cambiar la camiseta por considerar que incluía elementos políticos, específicamente el dibujo de un ejército con una bandera de Polonia, lo que interpretó como un posible mensaje en contra de Francia.
La publicación que Petro compartió en su perfil explicaba el trasfondo histórico del diseño, afirmando que «la camiseta de Haití conmemora la libertad de los esclavos». En un texto adjunto que circuló junto a la imagen, se leía que la vestimenta honraba la liberación del país del colonialismo, el establecimiento de la primera nación negra del mundo y la abolición de la esclavitud. La publicación ya cuenta con más de 340.000 visualizaciones, reflejando el interés que ha despertado la controversia a nivel global. El torneo, que se disputará entre 48 naciones, comenzará el 13 de junio de 2026, y Haití debutará ante Escocia en esa fecha.
El contexto de la batalla y la polémica internacional
El diseño original de la camiseta pretendía rendir homenaje a la Batalla de Vertières, ocurrida el 18 de noviembre de 1803 cerca de la ciudad de Cap-Haïtien, en el norte de Haití. Este enfrentamiento fue el último gran combate de la revolución haitiana contra el dominio colonial francés, liderado por el ejército revolucionario al mando de Jean-Jacques Dessalines. Durante la batalla, el general haitiano François Capois, conocido como Capois-La-Mort, se destacó por su extraordinaria valentía. La inclusión de la bandera de Polonia en el diseño se debió a que varios soldados polacos desertaron del ejército francés y se unieron a las fuerzas haitianas en su lucha por la independencia.
La FIFA, en aplicación de su normativa que prohíbe cualquier mensaje político en los uniformes de la Copa del Mundo para evitar confrontaciones, solicitó que se modificara la indumentaria. La marca colombiana Saeta, encargada de vestir a la Federación de Haití, presentó inicialmente tres combinaciones de uniformes para el torneo, pero terminó acatando la orden del ente rector del fútbol mundial y modificó el diseño original. La polémica ha puesto nuevamente en el centro del debate la tensión entre la memoria histórica de las naciones y las estrictas regulaciones comerciales y políticas de los organismos deportivos.












