En una contundente advertencia publicada en el prestigioso medio internacional The Economist, el expresidente y Nobel de Paz Juan Manuel Santos señaló que el próximo mandatario de Colombia enfrentará como principal desafío la gobernabilidad, en medio de una campaña electoral marcada por la polarización y el lenguaje agresivo entre los candidatos Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda. La columna, difundida en la recta final hacia la segunda vuelta presidencial del 21 de junio de 2026, expone un país que, según Santos, ha quedado expuesto tras unos comicios donde la moderación fue marginada y la ira recompensada.
Santos, quien gobernó entre 2010 y 2018, analiza cómo la primera vuelta del 31 de mayo pasado envió a la contienda definitiva a un candidato de derecha que superó los 10 millones de votos y a uno de izquierda con más de 9,6 millones de sufragios, evidenciando una fractura profunda en la sociedad colombiana. En su texto, el exmandatario critica que ambos aspirantes han empleado un lenguaje áspero, personal y destructivo, donde la ira se presenta como autenticidad, el insulto se recompensa como valentía y la moderación se caricaturiza como debilidad, en un proceso que ha confundido la agresión con el liderazgo.
El costo del odio político
El artículo de opinión, que se publica mientras el país se prepara para definir entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, advierte que la verdadera prueba para quien resulte electo comenzará la mañana siguiente a la votación. «La segunda vuelta decidirá al próximo presidente, pero la prueba real comenzará al día siguiente», afirma Santos, quien subraya que el ganador heredará las consecuencias de una campaña donde se quemaron los puentes con el Congreso, dejando como herencia un escenario de ingobernabilidad que trasciende los temas de seguridad, ajuste fiscal o reformas de salud.
«La primera vuelta de la elección presidencial de Colombia hizo más que enviar a candidatos de extrema derecha y extrema izquierda a una segunda vuelta. Expuso a un país dividido por el miedo, inflamado por la retórica y peligrosamente cerca de confundir la agresión con el liderazgo»
Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia
En su análisis, el exmandatario no solo critica el presente electoral, sino que responsabiliza a los dos últimos gobiernos, incluido el actual de Gustavo Petro, por la falta de voluntad política para implementar plenamente el acuerdo de paz firmado con las FARC en 2016, a pesar de ser una obligación constitucional. Santos advierte que sin la reconstrucción de acuerdos fundamentales, ninguna estrategia de seguridad será posible, ningún ajuste fiscal será efectivo y ninguna política energética logrará restaurar la confianza ciudadana.
El artículo en The Economist también evoca el ejemplo del presidente estadounidense Abraham Lincoln, quien integró a antiguos rivales en su gabinete para unir al país. Santos recuerda que durante su propio gobierno logró incorporar a críticos y opositores, lo que permitió aprobar reformas, construir una economía sólida y reducir la pobreza, además de convertir el acceso a la salud en un derecho fundamental. «La historia no recordará quién gritó más fuerte en esta campaña», sentencia el Nobel de Paz, «sino quién tuvo el coraje, la humildad y la grandeza de reconstruir lo que la campaña ha roto».
«Ambos candidatos de la segunda vuelta han empleado un lenguaje áspero, personal y destructivo. La ira se ha presentado como autenticidad; el insulto, recompensado como valentía; la moderación, caricaturizada como debilidad. El ganador heredará las consecuencias de la misma campaña electoral que lo llevó al poder: gobernar después de haber quemado los puentes»
Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia
Con un llamado directo a los dos aspirantes que disputarán la presidencia el 21 de junio, Santos concluye que el país no puede permitirse más polarización como estrategia de gobierno. «Lo que requiere son acuerdos», afirma, «y los acuerdos requieren confianza, que no puede construirse sobre las ruinas de una confrontación permanente». En un escenario donde el actual presidente Gustavo Petro no es reelegible constitucionalmente y es afín a la candidatura de Cepeda, la advertencia del exmandatario resuena como un recordatorio de que el próximo líder colombiano será juzgado no solo por cómo aborda los problemas urgentes, sino por su capacidad para construir los puentes que la campaña electoral ha destruido.












