En 22 municipios, mesas de votación registraron 100% de votos por un solo candidato

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Un reciente estudio del Centro de Paz y Seguridad de la Universidad Externado de Colombia ha puesto sobre la mesa una preocupante realidad: en al menos 22 municipios del país, catalogados con violencia crónica extrema y presencia de grupos armados ilegales, se identificaron mesas de votación donde la totalidad de los sufragios, es decir, el 100 por ciento, se concentraron en un único candidato durante la primera vuelta presidencial. El análisis, desarrollado en medio de crecientes cuestionamientos sobre la incidencia del Eln, el ‘clan del Golfo’ y las disidencias de las Farc en los territorios, no constituye una prueba definitiva de constreñimiento electoral, pero sí enciende las alarmas sobre comportamientos atípicos que, según los investigadores, ameritan una revisión profunda por parte de las autoridades competentes.

La investigación, que abarcó municipios con tasas de homicidio entre 2016 y 2025 superiores en más de cuatro veces el promedio nacional, encontró focos de votación unánime en departamentos como Cauca, Chocó, Nariño, Valle del Cauca y Norte de Santander. En Cauca, por ejemplo, localidades como Timbiquí registraron 11 mesas con resultados absolutos para un solo candidato, incluyendo la mesa 001 de Agua Clarita, con 192 votos, y otra en el corregimiento de Angostura, con 112 sufragios. Guapi, también en Cauca, presentó 10 mesas unánimes en zonas rurales como Alfonso López-Balsitas, Boca de Napi, Belén y Santa Clara, mientras que en Guachené la votación a favor de una sola opción política alcanzó el 76,7 por ciento, en un municipio con una tasa de homicidios de 245 por cada 100 mil habitantes.

Mesas unánimes y violencia extrema en el Pacífico y el Catatumbo

El panorama se repite con crudeza en el Pacífico colombiano. En el departamento del Chocó, los investigadores contabilizaron 50 mesas con votación unánime, distribuidas en 22 mesas en Alto Baudó, nueve en Bojayá, 16 en Litoral de San Juan y tres en Medio Baudó. Esta última zona coincide con recientes reportes de desplazamientos forzados, confinamientos y siembra de minas antipersonal, un contexto que, según el estudio, agrava la sospecha sobre la libertad del voto. En Nariño, los hallazgos señalan 19 mesas unánimes en municipios como Roberto Payán, Mosquera, Magüí Payán y Francisco Pizarro, mientras que en Buenaventura, Valle del Cauca, de las 690 mesas instaladas, 24 presentaron resultados absolutos, principalmente en Juntas de Yurumanguí, Bajo Calima, San Francisco de Naya, Ladrilleros y San José de Anchicayá.

En el Norte de Santander, la situación también es crítica. En Tibú, municipio del Catatumbo, el 51,7 por ciento de los votos se inclinaron por el candidato de Defensores de la Patria, mientras que en Teorama, el apoyo al Pacto Histórico alcanzó el 75 por ciento. Estas cifras, aunque no son unánimes, reflejan patrones de concentración del voto en territorios donde economías ilegales como el narcotráfico, la minería ilegal y el contrabando coexisten con la presencia de grupos armados. El estudio subraya que, si bien los hallazgos no son evidencia directa de coacción, la convergencia de factores como la violencia extrema y la ausencia de Estado exige investigaciones microterritoriales. Los investigadores recomiendan, además, fortalecer la vigilancia en futuras jornadas electorales y extender el análisis a regiones como el Catatumbo, el Bajo Cauca antioqueño, las zonas de frontera y los corredores estratégicos de la Orinoquia y la Amazonia.

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