En una decisión que ha generado un fuerte choque diplomático, la jueza Miryam Alcira Martínez, titular del Juzgado 44 Penal Municipal con función de control de garantías de Bogotá, ordenó este 14 de junio de 2026 la liberación inmediata del ciudadano neerlandés Jozef Marcus Hendricka Van der Voort mediante un recurso de habeas corpus. La determinación fue rechazada de inmediato por la Embajada de Países Bajos en Colombia, que mediante carta diplomática solicitó respetuosamente su revocación al advertir un alto riesgo de fuga y una posible obstrucción del proceso de extradición que el gobierno neerlandés adelanta contra Van der Voort por delitos de narcotráfico.
Van der Voort había sido capturado el 18 de febrero de 2026 en cumplimiento de una orden de extradición emitida por las autoridades de los Países Bajos, y desde entonces permanecía recluido en la cárcel La Picota de Bogotá. La jueza Martínez, al conceder el habeas corpus, argumentó que el expediente de extradición no estaba debidamente formalizado debido a la falta de traducciones oficiales al español de los documentos remitidos por el país requirente, lo que a su juicio vulneraba el debido proceso del detenido.
Los argumentos de la jueza
En su fallo, la jueza sostuvo que el Ministerio de Justicia remitió el expediente a la Corte Suprema de Justicia sin verificar el cumplimiento de los requisitos formales exigidos por la legislación colombiana y los tratados internacionales de extradición. La defensa de Van der Voort había señalado precisamente esa omisión como el eje central del recurso. La jueza consideró que la Corte Suprema no debió subsanar la falta designando un traductor oficial, sino devolver las piezas procesales al Ministerio de Relaciones Exteriores para que, por la vía diplomática, se requiriera al Estado neerlandés la corrección de sus propias omisiones.
«En un escenario donde el expediente no se encuentra debidamente formalizado ni perfeccionado, el ordenamiento jurídico y los tratados internacionales de extradición prevén un mecanismo específico: la devolución de las piezas procesales al Ministerio de Relaciones Exteriores para que, a través de la vía diplomática, se requiera al Estado requirente la corrección de sus propias omisiones. Para que, una vez subsane esas falencias, sea enviado en debida forma a la Corte para la continuación del trámite».
Miryam Alcira Martínez, Jueza 44 Penal Municipal con función de control de garantías de Bogotá
La jueza fue enfática al afirmar que el debido proceso constituye la única garantía del detenido en un trámite de extradición. «No se discute la culpabilidad, solo el cumplimiento de las formas. Si las entidades que intervienen en el trámite destruyen las formas, destruyen la única defensa del ciudadano. Es decir, al no tramitarse la extradición bajo el procedimiento legal aplicable, la detención provisional pierde su causa legítima», señaló en su decisión.
La posición de la Embajada de Países Bajos
Frente a la liberación de Van der Voort, la representación diplomática neerlandesa emitió una carta en la que califica la decisión como un riesgo inminente para el éxito del proceso de extradición. En el documento, la embajada sostiene que la designación de un traductor oficial por parte de la Corte Suprema no afecta la formalización de la solicitud, sino que responde a la garantía de los derechos del capturado durante la etapa de proyección del concepto por parte del alto tribunal.
«La designación de un traductor oficial por parte de la Corte se refiere exclusivamente a la garantía de los derechos del ciudadano capturado para efectos de la etapa de proyección del concepto por parte de la Corte Suprema, garantizando la traducción del neerlandés al español. Por lo que no afecta el cumplimiento de la formalización de la solicitud de extradición y, por lo tanto, se cumplieron todos los requisitos formales y materiales que exige la legislación colombiana en materia de formalización de la solicitud de extradición por parte de los Países Bajos».
Embajada de Países Bajos en Colombia, carta diplomática
La Embajada de Países Bajos advirtió además que la libertad de Van der Voort implica un alto riesgo de fuga que podría frustrar la extradición, y adjuntó la solicitud formal de extradición para que la jueza revise su postura. Mientras tanto, el ciudadano neerlandés queda en libertad bajo la advertencia de que el proceso judicial sigue abierto, a la espera de que las instancias superiores resuelvan el recurso de la representación diplomática y definan el futuro de un caso que pone a prueba los límites del debido proceso frente a la cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico.












