En medio de la controversia judicial que envuelve al artista urbano Blessd y su mánager Santiago Jaramillo, conocido como “Dímelo Jara”, el imitador de Ozuna, Andrés Felipe Sánchez, denunció que su testimonio está siendo deliberadamente minimizado por los abogados defensores, al tiempo que reveló haber recibido amenazas que lo han obligado a salir del país en varias ocasiones. Durante la audiencia realizada el pasado 26 de junio en una sede de la Fiscalía, la jueza del caso intervino para aclarar que, si bien Sánchez ha manifestado sentirse intimidado, hasta el momento no existen pruebas que vinculen directamente esas amenazas con los procesados, sino que provendrían de sujetos indeterminados ajenos a este proceso.
Andrés Felipe Sánchez, quien se dedica a interpretar al cantante puertorriqueño Ozuna en espectáculos musicales, presentó una denuncia por presunto secuestro extorsivo agravado contra Blessd, Dímelo Jara y otras dos personas. Según su relato, fue retenido contra su voluntad, agredido físicamente, intimidado con un arma de fuego y despojado de su teléfono celular, mientras era presionado para firmar documentos. En el momento de la retención, Blessd habría participado mediante una videollamada, según la versión del denunciante. La Fiscalía General de la Nación ya imputó cargos a los cuatro involucrados por este delito, y una nueva fiscal que asumió el expediente reclasificó el caso como secuestro extorsivo agravado.
Denuncias de manipulación y falta de protección
En una entrevista radial concedida recientemente, Sánchez expresó su inconformidad con la manera en que ha sido tratado su testimonio en el proceso judicial. “Los abogados están manipulando y suavizando mi versión”, afirmó, y detalló que durante la retención recibió una llamada del cantante. “Jara me pasó el celular y en ese celular estaba Blessd. Me dijo: ‘Yo sé quién tú eres, sé lo que haces. Tienes que firmar lo que te están diciendo en la oficina’. También me dijo que aprovechara que él no era tan blandito como otras personas y que, si hubiera estado allí, me estaría golpeando”. Estas declaraciones contrastan con la postura de la defensa, que ha buscado restar gravedad a los hechos argumentando que Sánchez pudo retirarse del lugar por sus propios medios. El denunciante replicó: “Eso no cambia lo que pasó mientras estuve retenido”.
“Los abogados están manipulando y suavizando mi versión”
Andrés Felipe Sánchez, imitador de Ozuna
Durante la audiencia, la jueza del caso se pronunció sobre la solicitud presentada por el apoderado de las víctimas para que se expida una medida de protección a favor de Sánchez. La funcionaria señaló que, de acuerdo con lo reconocido por el propio denunciante, “esas amenazas no provienen hasta este momento de parte del señor Stiven, de la señora Laura, del señor Santiago o del señor Julián”. En ese sentido, indicó que “serían entonces de sujetos indeterminados que nada tienen que ver con este proceso” y advirtió que “situación diferente sería si esas amenazas provinieran de las personas que se encuentran inmersas en este proceso”. A pesar de ello, la jueza recomendó a la víctima acudir a otras autoridades para obtener acompañamiento policial.
“Hay una solicitud por resolver que fuera invocada por parte del apoderado de las víctimas en torno a que por parte de este despacho se expida una medida de protección en favor del señor Andrés Felipe Sánchez, de quien él dice viene siendo amenazado. Sin embargo, como él mismo lo reconoce, esas amenazas no provienen hasta este momento de parte del señor Stiven, de la señora Laura, del señor Santiago o del señor Julián”
Jueza del caso
Sánchez, quien ha salido del país en varias ocasiones por razones de seguridad y prevé hacerlo nuevamente, cuestionó la falta de garantías para su integridad. Mientras tanto, el proceso judicial continúa su curso, con la Fiscalía sosteniendo la imputación por secuestro extorsivo agravado y la defensa de los procesados buscando desvirtuar la gravedad de los hechos. Las declaraciones de la jueza, sin embargo, dejan abierta la posibilidad de que las amenazas provengan de terceros no vinculados al caso, lo que podría cambiar el rumbo de las investigaciones si llegaran a identificarse.












