En una nueva escalada de la confrontación política de cara a la segunda vuelta presidencial, el candidato Abelardo de la Espriella rechazó de forma categórica la denuncia penal presentada en su contra por su rival Iván Cepeda, quien lo acusa de presunta participación en el saqueo del sistema de salud a través de su vínculo con la EPS Salud Vida. De la Espriella, lejos de limitarse a negar los señalamientos, contraatacó sugiriendo que Cepeda debería dirigir sus acusaciones contra miembros del Gobierno y congresistas del Pacto Histórico, a quienes señaló de haber «robado el país». La respuesta fue difundida a través de su cuenta en la red social X, donde el candidato opositor calificó la denuncia como un «montaje» y acusó a su contendor de instrumentalizar la justicia con fines políticos.
La denuncia formulada por Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, implica a De la Espriella en delitos como administración desleal, corrupción privada, fraude procesal, peculado por apropiación y peculado por apropiación oficial diferente. El caso se centra en la relación profesional del abogado con Salud Vida EPS, entidad que fue puesta bajo vigilancia especial por la Superintendencia Nacional de Salud en 2018 debido a irregularidades administrativas, financieras y operativas. Según la denuncia, la representación legal ejercida por la firma de De la Espriella ocurrió once meses después de que se ordenara la liquidación de la EPS, un detalle que Cepeda considera clave para demostrar un presunto desvío de recursos.
Un contrato millonario bajo la lupa
El punto central de la acusación es el contrato suscrito entre Salud Vida EPS y la firma jurídica de Abelardo de la Espriella, cuyo valor asciende a 18.000 millones de pesos. De ese total, 3.000 millones corresponderían a honorarios profesionales, mientras que los 15.000 millones restantes fueron estipulados como una prima de éxito. En rueda de prensa, Iván Cepeda aseguró que dichos pagos se realizaron con recursos públicos o parafiscales, los cuales, según la ley, no pueden destinarse a la defensa jurídica de directivos o propietarios de la EPS. «Durante el periodo de vigilancia especial, Salud Vida entregó al señor de la Espriella un contrato por 18.000 millones de pesos, de los cuales 3.000 millones eran presentados por sus honorarios más una prima de éxito de 15.000 millones para que no defendiera a la empresa en este proceso», afirmó Cepeda.
Adicionalmente, la denuncia señala una transacción inmobiliaria realizada en Panamá como parte de un posible ocultamiento de patrimonio. Se trata de la venta de 46 inmuebles por un valor de 164.000 millones de pesos a la sociedad Litian Investment S.A.S., empresa que estaría vinculada a los propietarios de Salud Vida EPS. Este movimiento, según el denunciante, forma parte de un entramado de corrupción que habría permitido desviar millonarios recursos del sistema de salud.
«Le sugiero que denuncie a todos los miembros del Gobierno y congresista del Pacto Histórico que se han robado el país»
Abelardo de la Espriella, candidato presidencial
Frente a estas acusaciones, De la Esprilla optó por una defensa agresiva, combinando la negación de los hechos con ataques directos a la trayectoria de su oponente. «Mientras Cepeda hace lo que ha hecho durante toda su vida política: sustentar su carrera en denuncias falsas, señalamientos infundados y mentiras, yo sigo enfocado en trabajar por Colombia, como caballo cochero, rumbo a la Patria Milagro», escribió el candidato opositor en su cuenta de X. Además, buscó proyectar una imagen de fortaleza y determinación: «Colombia tendrá un presidente en buen estado físico, con la energía, la disciplina y la fortaleza necesarias para dar la batalla y enfrentar con determinación todo lo que viene».
La controversia se inscribe en el tenso ambiente preelectoral que se vive en el país, con ambos candidatos midiendo fuerzas a menos de un mes de la segunda vuelta. Mientras Cepeda presenta la denuncia como parte de su lucha contra la corrupción en el sistema de salud, De la Espriella la interpreta como un intento desesperado de su rival por desviar la atención de los problemas reales de la nación. «Mientras unos viven de instrumentalizar la justicia para hacer montajes, yo trabajo por el futuro de la Nación», concluyó el candidato, dejando claro que no piensa ceder terreno en la disputa política ni judicial que promete marcar la recta final de la campaña.












