La selección Colombia se enfrenta este miércoles a Uzbekistán en su debut amistoso, con una preparación que suma 17 sesiones de entrenamiento luego de un partido contra Jordania que sirvió como simulacro del estilo defensivo uzbeco. El equipo dirigido por Néstor Lorenzo continúa su proceso de adaptación a la altura, tras haber entrenado en Bogotá (2.600 metros) y enfrentado a Costa Rica el pasado 1 de junio, de cara al próximo compromiso en la Ciudad de México, que se encuentra a 2.200 metros sobre el nivel del mar. El encuentro supone una prueba clave para medir la capacidad de la tricolor ante un rival que plantea un bloque defensivo sólido y transiciones rápidas, bajo la dirección del italiano Fabio Cannavaro, campeón del mundo en 2006.
Los 26 jugadores convocados están disponibles desde el 31 de mayo, lo que ha permitido al cuerpo técnico realizar una preparación intensa con el grupo completo. Para este partido, Lorenzo alistaría un once titular con James Rodríguez como habilitador principal, Luis Díaz y Luis Javier Suárez como referentes de gol, y Gustavo Puerta como pivote encargado de liberar espacios en el medio campo. La presencia de Jhon Córdoba, recuperado de una lesión en el tendón de la corva, amplía las opciones ofensivas. Luis Díaz llega con un impresionante registro de 51 partidos en la temporada, 26 goles y 23 asistencias, mientras que Luis Javier Suárez suma 53 encuentros, 38 anotaciones y 9 pases gol, lo que refleja el alto nivel de los atacantes colombianos.
Un rival que se repliega y contraataca
Uzbekistán, bajo el mando de Cannavaro, presenta un esquema 3-4-3 que al momento de defender se transforma en un 5-4-1, con carrileros y extremos replegándose para cerrar espacios. La base defensiva recae en Khusanov, de 22 años y recién llegado al Manchester City, mientras que la principal amenaza ofensiva es Shomurodov, delantero de 1.89 metros que destaca por su juego aéreo y capacidad de desmarque. El equipo uzbeco prioriza la defensa y el contragolpe, con presión hombre a hombre y búsqueda de recuperaciones en campo rival, por lo que Colombia deberá evitar los balones largos y apostar por el toque corto para romper el bloque.
Los análisis previos sugieren que la selección colombiana debe recargar el ataque por el sector de Gustavo Puerta, James Rodríguez y Daniel Muñoz, con el objetivo de liberar a Luis Díaz en situaciones de uno contra uno. En defensa, Davinson Sánchez y Jhon Janer Lucumí serán claves para cubrir los contragolpes uzbecos, especialmente ante la velocidad de los extremos rivales. La superioridad técnica de los jugadores colombianos frente a sus contrapartes asiáticas es señalada como un factor favorable, pero el orden táctico impuesto por Cannavaro exige concentración y paciencia para encontrar los espacios.
Preparación con miras a la altura
Este amistoso se inscribe en un plan de adaptación a la altitud que comenzó con el partido contra Costa Rica el 1 de junio, disputado también en condiciones de altura, y continuó con el encuentro frente a Jordania en San Diego, que replicó el esquema defensivo cerrado que ahora presentará Uzbekistán. La idea de Néstor Lorenzo es que el equipo llegue en óptimas condiciones físicas y tácticas al compromiso en la Ciudad de México, donde la escasez de oxígeno exige una preparación específica. El debut ante Uzbekistán será, entonces, una prueba de fuego para evaluar la capacidad de la tricolor de imponer su juego ante un rival que no regala espacios y que sabe esperar su oportunidad al contragolpe.












