La noche del 16 de junio, en el histórico estadio de la Ciudad de México donde Diego Maradona firmó algunas de sus obras maestras, la selección Colombia se prepara para enfrentar a un debutante peculiar: Uzbekistán. El equipo centroasiático, sin tradición futbolística pero con una cultura deportiva forjada en la disciplina heredada de la Unión Soviética, llega al Grupo K del Mundial 2026 con la ambición de dar la sorpresa. Pero antes del pitazo inicial, la mirada de los analistas se ha posado sobre la mentalidad de un país que, aunque novato en el balompié global, es una potencia en deportes como el boxeo, tal como lo recordó Julio Torres, gerente de la Federación Colombiana de Boxeo.
Torres, en una conferencia previa al partido, ofreció una perspectiva poco común para el entorno futbolístico: “Son deportistas muy aplicados, tienen una mentalidad ganadora, son muy fuertes. Yo puedo hablar desde el aspecto boxístico, pero son una potencia deportiva”. Y puso un ejemplo doloroso para el pugilismo colombiano: “La medalla de oro olímpica que perdió Yuberjén Martínez en Río 2016 fue precisamente contra un uzbeko (Hasanboy Dusmatov), y después ese mismo rival volvió a ganar el oro en Tokio”. La preparación en Uzbekistán, según el directivo, no es fruto del azar: cuenta con apoyo gubernamental, disciplina férrea y estímulos económicos millonarios por cada logro, un sistema que aumenta la motivación de sus atletas.
El lenguaje universal del deporte
Andrew Torres, hijo del gerente y testigo directo de la integración cultural, recordó una experiencia en 2018 en Soledad, Atlántico, durante un evento de boxeo que reunió a púgiles uzbekos y colombianos. “Obviamente, no hablo ruso, ellos tampoco español, pero nos entendíamos perfectamente con señas. El deporte tiene ese lenguaje universal que nos une”, relató. Y agregó que los visitantes disfrutaron de la cultura local y que al final del evento hubo una integración que trascendió las diferencias idiomáticas. Esa misma esencia de respeto y preparación es la que ahora enfrenta Colombia en la cancha.
El seleccionador de Uzbekistán no es otro que Fabio Cannavaro, excapitán campeón del mundo con Italia, quien conoce bien lo que significa estar en un Mundial. “He participado en la Copa del Mundo como jugador, pero participar como entrenador sigue siendo diferente. Esperamos partidos muy interesantes e intensos. Nuestros rivales son equipos de alto nivel. Es nuestra primera vez participando en este torneo, por lo que debemos disfrutar cada partido y ganar experiencia”, declaró Cannavaro. Sobre el partido contra Colombia, el técnico italiano fue respetuoso: “Colombia es un gran equipo, que no se rinde, que lucha hasta el final. Sin duda, es un equipo que tiene jugadores de gran nivel como Luis Díaz”. Y con un guiño al estadio que los acoge, añadió: “He estado en este estadio antes, donde Maradona marcó algunos de sus goles más brillantes. También estamos contentos de jugar nuestro primer partido en este estadio histórico”.
“Son deportistas muy aplicados, tienen una mentalidad ganadora, son muy fuertes. Yo puedo hablar desde el aspecto boxístico, pero son una potencia deportiva. La medalla de oro olímpica que perdió Yuberjén Martínez en Río 2016 fue precisamente contra un uzbeko (Hasanboy Dusmatov), y después ese mismo rival volvió a ganar el oro en Tokio”.
Julio Torres, gerente de la Federación Colombiana de Boxeo
El contexto del Grupo K abre una ventana de oportunidad para Colombia. Portugal y República Democrática del Congo igualaron 1-1 en Houston en el partido inaugural de la zona, un resultado que coloca a la Tricolor como posible líder si logra vencer a Uzbekistán. La selección dirigida por Néstor Lorenzo sabe que, más allá de los pronósticos, enfrentará a un rival disciplinado, acostumbrado a la exigencia de un modelo deportivo que no concede tregua. Uzbekistán, que nunca había participado en un Mundial de fútbol, construye su identidad con la misma base que le ha dado medallas olímpicas en boxeo, lucha y otras disciplinas: una herencia soviética de entrenamiento riguroso, respeto por la autoridad técnica y un sistema de recompensas que convierte cada éxito en un hito nacional.
Mientras la afición colombiana sueña con los goles de Luis Díaz y la solidez defensiva, la historia del boxeo recuerda que los uzbekos no son simples debutantes. Son, como dijo Julio Torres, “muy cultos, muy respetuosos y muy bien preparados. Además, reciben grandes estímulos por sus logros. Una medalla de oro olímpica puede representar premios millonarios para ellos, lo que aumenta su motivación”. Esa misma motivación, ahora traspasada al fútbol bajo la batuta de Cannavaro, será el primer escollo de Colombia en su camino hacia el liderato del grupo.












