“Cartagenera perdió pigmentación tras tratamiento contra tumor desmoide”

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La historia de Mila Morales, una joven cartagenera, es un testimonio de transformación y resiliencia. Diagnosticada con un tumor desmoide, una fibromatosis agresiva poco frecuente, su proceso de sanación le jugó una paradoja: el tratamiento que la liberó de la enfermedad dejó una huella imborrable en su piel y cabello. En una entrevista para el pódcast “Vos podés”, conducido por Tatiana Franco, Mila relata cómo la pérdida total de pigmentación la obligó a reconstruir su identidad y a redefinir su relación con su propio cuerpo. “Lo que nos pasa no es lo que nos define, sino la forma en que lo afrontamos”, declaró con firmeza, resumiendo el viaje que comenzó con dolores en la pierna izquierda y que, casi cuatro años después, la ha convertido en modelo y diseñadora de espacios.

Antes del diagnóstico, Mila perseguía un ideal estético que la llevó a realizar hasta mil quinientas sentadillas diarias. “Siempre fui muy flaca, pero quería tener nalgas grandes. Hacía hasta mil quinientas sentadillas diarias si era necesario”, confesó. El tumor apareció precisamente en el glúteo, el lugar de su mayor obsesión física, que con ironía del destino se convirtió en el epicentro de su sanación. “El lugar de mi mayor obsesión fue el lugar de mi mayor sanación. Tuve que aprender a reconciliarme con esa parte de mí”, relató. El tratamiento incluyó cirugías, quimioterapia oral y medicamentos que, de forma inesperada y permanente, detuvieron la producción de melanina en su cuerpo.

El despojo de la identidad

La despigmentación se convirtió en un espejo difícil de mirar. Los médicos habían estimado una recuperación en meses, pero han pasado casi cuatro años y la transformación es irreversible. “Dejé de producir melanina. Los médicos me advirtieron que podría recuperar mi color original en unos meses, pero ya han pasado casi cuatro años y esta es mi versión”, explicó Mila. Durante la pandemia, la crisis fue profunda: “Pasé semanas encerrada, mirando el espejo y sin reconocerme. No podía sostenerme la mirada sin quebrarme”. En espacios públicos, la confundían con una extranjera o le atribuían albinismo, un recordatorio constante de un cambio que no había elegido.

Sin embargo, en medio del duelo, Mila encontró un nuevo propósito. “Me di cuenta de que estaba despidiéndome de una etapa y dándole la bienvenida a otra, con más herramientas y sabiduría”, afirmó. El modelaje, una actividad que antes parecía superficial, se transformó en una herramienta de sanación que le ayudó a equilibrar la relación entre el cuerpo y el espíritu. Actualmente, continúa con quimioterapia oral, evita la exposición solar y cuida rigurosamente su alimentación, pero su mirada está puesta en el futuro. “No me siento enferma, me siento en proceso de sanación”, sostiene, mientras se dedica a diseñar espacios y a usar su imagen para visibilizar su historia.

“Compartir lo aprendido es la manera de transformar el dolor en acompañamiento”

Mila Morales, modelo y diseñadora de espacios

El testimonio de Mila, difundido en el pódcast “Vos podés”, no busca lástima sino comprensión. Su objetivo es que otros no interpreten su historia desde el desconocimiento y que, como ella, aprendan a abrazar las versiones de sí mismos que la vida les impone. “Va a ser un duelo despedirme de esta versión, pero volveré a la anterior con un propósito distinto”, reflexiona, dejando claro que la transformación, por más drástica que sea, puede ser el inicio de una nueva forma de habitar el mundo.

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