Ráquira, el municipio boyacense conocido por su centenaria tradición alfarera, acaba de inscribir su nombre en los libros de récords mundiales. La alcancía más grande del planeta, una estructura de nueve metros de altura que pesa aproximadamente 30.000 kilos, fue certificada por Guinness World Records, desplazando a la ciudad alemana de Luisburgo, que hasta ahora ostentaba la marca. La imponente pieza, construida por alfareros locales y los responsables del parque temático Pueblito de Barro, se levanta en el Mirador Mano del Artesano y ya se perfila como el nuevo emblema turístico de la región.
Para lograr este hito, los artesanos emplearon 18 metros cúbicos de concreto y seis toneladas de hierro, materiales que dieron vida a un cerdo de dimensiones colosales. La alcancía, además de su tamaño descomunal, tiene una capacidad para albergar 127.000 monedas de 1.000 pesos, lo que equivale a 127 millones de pesos colombianos. En un guiño al orgullo nacional, la figura luce la camiseta del futbolista colombiano Luis Díaz, detalle que refuerza su identidad cultural.
Un hito para el turismo y la artesanía
El interior de la estructura no es un espacio vacío: alberga una tienda de recuerdos y una galería de alcancías artesanales, convirtiendo el monumento en un atractivo en sí mismo. La certificación del récord no solo posiciona a Ráquira como destino imperdible en el mapa turístico de Boyacá, sino que también resalta el talento de sus alfareros, guardianes de una tradición que ahora trasciende fronteras. El parque temático Pueblito de Barro, donde se ubica la alcancía, se consolida así como un espacio que fusiona arte, cultura y entretenimiento.












