En un acto de violencia desmedida que pudo tener consecuencias fatales, la Policía Metropolitana de Cali capturó a un motociclista y a su acompañante, señalados de lanzar una piedra contra un bus del MIO en el oriente de la ciudad. El ataque, ocurrido el miércoles 17 de junio en cercanías del barrio Potrero Grande, hirió en el rostro a un menor de 11 años que viajaba junto a su madre en el sistema de transporte masivo.
De acuerdo con el reporte oficial y los testimonios de los pasajeros, la agresión se desencadenó tras un incidente vial. La pareja que se movilizaba en una motocicleta intentó adelantar el bus sin respetar una señal de Pare, maniobra que casi provoca un accidente. En respuesta, el conductor de la moto lanzó una piedra contra el vehículo, la cual impactó una de las ventanas y lesionó al menor de edad, quien se encontraba en uno de los asientos.
Reacción ciudadana y captura
La comunidad y los propios pasajeros reaccionaron de inmediato ante el hecho. Lograron detener a los dos agresores en el lugar y solicitaron la presencia de las autoridades. Los ciudadanos increparon a los capturados, exigiéndoles explicaciones por un acto de violencia que, según dijeron, no tiene justificación alguna. La Policía Metropolitana de Cali llegó al sitio y procedió con la captura formal del motociclista y su acompañante.
Estado del menor y llamado a la justicia
El niño de 11 años fue atendido de inmediato por servicios médicos. Si bien no se ha emitido un parte médico detallado sobre la gravedad de las lesiones, los reportes iniciales indican que se recupera de las heridas en el rostro causadas por el impacto de la piedra y el vidrio roto. La madre del menor, quien lo acompañaba durante el trayecto, recibió apoyo psicológico en el lugar.
Mientras la comunidad del oriente de Cali se mantiene consternada por el hecho, voceros ciudadanos han insistido ante las autoridades para que se avance con celeridad en la denuncia penal contra los dos detenidos. El caso ha reabierto el debate sobre la seguridad en el transporte público y la necesidad de sanciones ejemplares para quienes atenten contra la integridad de los usuarios, especialmente cuando hay menores de edad involucrados.











