En un hecho sin precedentes en la historia política reciente de Colombia, dos expresidentes de la República, Juan Manuel Santos e Iván Duque, publicaron artículos de opinión en la prestigiosa revista británica The Economist, ofreciendo análisis y advertencias diametralmente opuestas sobre el momento que atraviesa el país, en la antesala de la segunda vuelta presidencial programada para el próximo 21 de junio. Las columnas, que aparecen en la edición internacional del semanario, reflejan la profunda fractura política que vive la nación y presentan diagnósticos contrapuestos sobre los retos que deberá enfrentar el próximo mandatario, en una contienda electoral que enfrenta al candidato de derecha Abelardo de la Espriella con Iván Cepeda, aliado político del presidente Gustavo Petro.
Mientras ambos exmandatarios coinciden en que la elección definirá mucho más que un simple cambio de gobierno, sus visiones sobre el origen de la crisis y el camino a seguir no podrían ser más divergentes. Santos, premio Nobel de Paz, atribuye la polarización a la retórica confrontacional que, según él, ha sido alimentada desde ambos extremos del espectro político, y a la falta de una implementación plena del acuerdo de paz con las extintas Farc. Por su parte, Duque centra sus críticas en la administración de Gustavo Petro, cuestionando la política de «Paz Total» y el propio acuerdo de paz firmado durante el gobierno de Santos, al que considera un instrumento que ha premiado a los actores armados en lugar de castigarlos.
El llamado a la reconciliación de Santos
En su artículo, el expresidente Santos traza un panorama sombrío de la campaña electoral, señalando que la primera vuelta no solo definió a los candidatos para la segunda vuelta, sino que expuso a un país dividido por el miedo, inflamado por la retórica y peligrosamente cerca de confundir la agresión con liderazgo. «La ira ha sido presentada como autenticidad; el insulto, recompensado como valentía; y la moderación, caricaturizada como debilidad», escribió Santos, quien hizo un llamado directo tanto a los candidatos como al presidente Petro para evitar profundizar las divisiones tras la elección. En su análisis, el exmandatario citó la experiencia de Abraham Lincoln para defender la necesidad de incorporar diferentes sectores políticos en la toma de decisiones, subrayando que «una victoria electoral no otorga un mandato para profundizar la división, sino una obligación de comenzar a repararla».
«La primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia hizo más que enviar a candidatos de extrema derecha y extrema izquierda a una segunda vuelta. Expuso a un país dividido por el miedo, inflamado por la retórica y peligrosamente cerca de confundir la agresión con liderazgo»
Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia
La advertencia de Duque sobre el Estado de derecho
En contraste, la columna de Iván Duque plantea un escenario de confrontación directa entre dos modelos de Estado irreconciliables. Para el expresidente, lo que realmente está en juego en estas elecciones es una disputa entre democracia o extralimitación del poder ejecutivo, Estado de derecho o impunidad, y gobierno tecnocrático o improvisación. Duque afirmó que Iván Cepeda representa una continuidad de la actual administración de Gustavo Petro, mientras que Abelardo de la Espriella encarna una alternativa para defender la democracia liberal y la independencia de poderes. En su crítica más directa al proceso de paz, el exmandatario sentenció que Colombia no necesita una nueva negociación que anteponga la comodidad de los actores armados a los derechos de sus víctimas, sino un Estado que castigue a los criminales en lugar de recompensarlos.
«Lo que realmente está en juego es una disputa entre dos visiones irreconciliables del Estado: democracia o extralimitación del poder ejecutivo; Estado de derecho o impunidad; gobierno tecnocrático o improvisación»
Iván Duque, expresidente de Colombia
La publicación simultánea de estos artículos en una revista de alcance global como The Economist no solo evidencia la atención internacional que concita el proceso electoral colombiano, sino que también pone de manifiesto la ausencia de un consenso mínimo entre quienes han ocupado la primera magistratura sobre el diagnóstico y las soluciones para los problemas estructurales del país. Con la segunda vuelta a la vuelta de la esquina, las palabras de Santos y Duque resuenan como un reflejo de una nación que, en medio de la campaña, busca definir no solo a su próximo gobernante, sino el rumbo de su democracia en los años venideros.












