Juan Valencia logró lo que muchos padres aficionados al fútbol sueñan: llevar a su hijo Sebastián, de 10 años, a ver por primera vez a la Selección Colombia en un Mundial. La sorpresa, que el padre mantuvo en secreto durante dos meses, se concretó en la Copa del Mundo 2026, cuando ambos asistieron al partido de la Tricolor contra Uzbekistán en Miami. Para Juan, hincha y residente en Estados Unidos desde hace tres décadas, era la oportunidad de repetir la experiencia que él mismo vivió en el Mundial de 1994, pero ahora compartiéndola con su hijo.
El secreto comenzó a gestarse desde que Colombia aseguró su cupo en el Mundial. Juan, que vive en Miami desde los 5 años tras emigrar con su madre en busca de mejores oportunidades, empezó a gestionar los boletos a través de los procesos de la FIFA. “Estábamos tratando desde que sabíamos que se venía el Mundial. Queríamos que pudiera ver a la Selección Colombia. Los sorteos de la FIFA no fueron fáciles y logramos hasta el último minuto que se pudiera”, relató el padre. Durante dos meses coordinó el viaje, el fin del colegio y la ropa sin que Sebastián sospechara nada.
Un secreto bien guardado
La revelación ocurrió en el aeropuerto de Miami, cuando Juan le comunicó a su hijo que viajarían juntos al estadio para ver a Colombia. “La guardamos la sorpresa durante dos meses. No estuvo cerca de averiguarlo hasta el último momento, estaba confundido”, contó Juan, visiblemente emocionado. “Me quedé sin voz. Estaba tratando de decirle la sorpresa y no podía. Son muchos meses guardando la sorpresa, la voz se me quiebra. Sé que va a recordar el momento para toda su vida y mi esposa me tiene que ayudar para poder hablar”.
Sebastián, por su parte, confesó que la noticia lo desbordó. “Para mí es el primer Mundial. No sabía nada. Estaba feliz porque iba a ser mi primer Mundial. Lloré”, dijo el niño, quien heredó de su padre la pasión por Atlético Nacional. Ambos son hinchas del equipo verdolaga, que según estimaciones de la Dimayor cuenta con alrededor de 12 millones de aficionados en todo el país. “Soy adicto al fútbol. Soy hincha de Atlético Nacional como mi papá. Hemos ido al estadio a ver a Nacional”, agregó Sebastián, que tiene como referentes de la Selección a David Ospina y Luis Díaz.
Juan recordó sus orígenes al hablar de la experiencia. “Yo era muy pequeño. Mi mamá quería una mejor vida para nosotros en esa época, ella tenía mucha familia acá y ahí es donde empieza nuestra vida”, explicó sobre su llegada a Estados Unidos. Ahora, tres décadas después, pudo cumplir el sueño de ver a su hijo vivir la misma emoción que él sintió en 1994, cuando asistió a su primer Mundial. “Para mí es el primer Mundial. No sabía nada. Estaba feliz porque iba a ser mi primer Mundial. Lloré”, repitió Sebastián, en una historia que quedará grabada en la memoria de ambos y que resume la magia de compartir el fútbol en el escenario más importante del mundo.
“Estábamos tratando desde que sabíamos que se venía el Mundial. Queríamos que pudiera ver a la Selección Colombia. Los sorteos de la FIFA no fueron fáciles y logramos hasta el último minuto que se pudiera”.
Juan Valencia, padre de Sebastián












