En un encendido discurso público en Villavicencio, Meta, el presidente Gustavo Petro rechazó categóricamente la alerta emitida por la Embajada de Estados Unidos que advertía sobre posibles protestas y violencia durante la segunda vuelta presidencial del próximo 21 de junio. El mandatario calificó la advertencia como una “grosería con Colombia” y una clara injerencia extranjera en el proceso electoral, defendiendo la soberanía nacional y la capacidad del pueblo colombiano para decidir su destino sin presiones externas. Durante su intervención, Petro se dirigió directamente a la representación diplomática estadounidense: “Deje de asustar”, exclamó, mientras vinculaba la advertencia con una percepción equivocada sobre el orden público en el país.
La controversia se produce en medio de una ajustada contienda electoral que definirá al sucesor de Petro. Según los resultados de la primera vuelta, el candidato Abelardo De la Espriella, de Defensores de la Patria, obtuvo 10,3 millones de votos (43,78 %), mientras que Iván Cepeda, del Pacto Histórico, alcanzó 9,7 millones de sufragios (40,98 %). Esta estrecha diferencia ha generado expectativas sobre posibles tensiones postelectorales, contexto que la Embajada de Estados Unidos buscó anticipar con su alerta. Sin embargo, Petro consideró que dicha advertencia constituye un intento de intervenir en el proceso democrático colombiano y generar una percepción de inestabilidad que no se corresponde con la realidad.
Defensa de la soberanía y críticas internacionales
En su alocución, el presidente no solo rechazó la alerta estadounidense, sino que también la enmarcó en un debate más amplio sobre la influencia extranjera en la política colombiana. “El pueblo colombiano decidirá su destino”, afirmó Petro, subrayando que la decisión del domingo 21 de junio debe ser tomada por los ciudadanos sin interferencias externas. En un tono desafiante, agregó: “Tendrá cada colombiano y colombiana que decidir el día domingo si la cambia por una bandera norteamericana”. Además, el mandatario aprovechó la oportunidad para criticar a figuras internacionales como Donald Trump, Javier Milei y Juan Orlando Hernández, a quienes vinculó con políticas que, según su visión, atentan contra la autonomía de las naciones.
Paralelamente, Petro defendió las políticas de su gobierno contrastando la creación de empresas en Colombia con el cierre de compañías en Argentina, país que atraviesa una crisis económica bajo la gestión de Milei. El jefe de Estado también recordó que su mandato finaliza el próximo 6 de agosto, y reiteró su compromiso de no permanecer “ni un segundo más” en la Presidencia, una declaración que busca despejar cualquier duda sobre su salida del poder. La polémica con la Embajada de Estados Unidos ocurre en un momento clave, cuando el país se prepara para una jornada electoral que podría definir el rumbo político de los próximos años.
“El pueblo colombiano decidirá su destino”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
La alerta de la Embajada estadounidense, que advertía sobre posibles disturbios antes y después de la segunda vuelta, fue interpretada por el Gobierno colombiano como una acción que siembra dudas sobre la estabilidad del proceso electoral. Petro insistió en que su administración garantiza el orden público y que no se permitirá que factores externos afecten la voluntad popular. Con un país polarizado entre las candidaturas de De la Espriella y Cepeda, y en medio de antecedentes de violencia política que el propio presidente evocó en su discurso, la tensión entre el Ejecutivo y la embajada añade un nuevo capítulo a las complejas relaciones bilaterales en el ocaso del mandato de Petro.












