Activista colombiano denuncia malos tratos durante detención del ICE en Arizona

Compartir en redes sociales

El activista político colombiano Franklin Humberto Coral Garrido, conocido como Beto Coral, denunció este fin de semana haber sido víctima de presuntos malos tratos y violaciones a sus derechos fundamentales durante un procedimiento de detención y traslado ejecutado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y la División de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) en Estados Unidos. Coral, quien se encontraba afuera de su domicilio en la ciudad de Phoenix, Arizona, fue interceptado por las autoridades federales el pasado 16 de junio de 2026, sin que, según su propio relato, mediara una lectura inmediata de sus derechos ni una explicación clara sobre los motivos de su captura.

De acuerdo con la denuncia difundida por el periodista Daniel Coronell, el activista vivió un tormentoso episodio que inició cuando fue obligado a subir a una camioneta tipo van. “Me subieron solo a un van que yo le preguntaba a dónde iba, que yo tenía derecho a saber”, declaró Coral, quien aseguró que durante el trayecto permaneció “encadenado de pies y de manos”. La falta de información sobre su destino generó en él una profunda angustia, al punto de temer que lo estuvieran enviando a México. “Yo tengo mis documentos. Yo no soy un criminal, no soy un animal”, enfatizó el activista, quien insistió en que no había cometido ningún delito y que portaba la documentación requerida para acreditar su estatus migratorio.

Demora en la lectura de derechos y condiciones de reclusión

Uno de los puntos más críticos de la denuncia es la demora de aproximadamente cinco horas entre la solicitud de Coral para que se leyeran sus derechos y el momento en que esto ocurrió. Según el relato del activista, pidió conocer las razones de su detención a las 8:00 de la mañana, pero la comunicación oficial por parte de los agentes no llegó sino hasta la 1:00 de la tarde. “Ya me habían leído mis derechos y ya me habían dicho la razón por la cual me están deteniendo. Yo me lo pido a las 8:00 a. m., me lo dicen a la una”, afirmó Coral, evidenciando una dilación que consideró arbitraria. Además, el activista denunció que durante todo el proceso le fue negado el acceso al agua, una necesidad básica que solicitó repetidamente sin éxito. “Le dije: ‘Mire, por favor, deme agua’. Y ellos no querían ni darme un agua”, relató.

Las condiciones durante su reclusión nocturna tampoco fueron las adecuadas. Coral aseguró que pasó la noche encerrado en una celda individual, con restricciones físicas y sin acceso a agua. Para cubrirse, las autoridades le habrían entregado únicamente una camiseta, lo que agravó su sensación de vulnerabilidad. “Yo no sé qué les dijeron a ellos, que yo era un delincuente”, manifestó el activista, quien declaró nunca antes haber atravesado una situación similar y que, al momento de hacer su relato, aún permanecía encadenado. La denuncia de Beto Coral, amplificada por medios de comunicación y organizaciones defensoras de derechos humanos, ha reabierto el debate sobre los protocolos de detención migratoria en Estados Unidos y el trato dispensado a extranjeros bajo custodia federal.

Sigue leyendo