Medellín: voto presidencial se dividió entre El Poblado y las comunas populares

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La primera vuelta presidencial del 31 de mayo dejó en Medellín un mapa electoral profundamente fragmentado, donde la geografía de la ciudad se convirtió en un espejo de sus brechas socioeconómicas. El candidato Abelardo De la Espriella se impuso con contundencia al obtener 676.358 votos, equivalentes al 54,6 % de la votación en la capital antioqueña, mientras que Iván Cepeda alcanzó 300.729 sufragios, un 24,2 %. Sin embargo, detrás de estas cifras globales se esconde una realidad territorial que revela dos ciudades paralelas: una de altos ingresos que respaldó mayoritariamente a De la Espriella y otra, la de menores recursos, donde Cepeda logró sus mejores desempeños.

El análisis georreferenciado, elaborado por el analista Ricardo Ruiz y difundido a través del medio El Armadillo, evidencia una correlación directa entre el nivel socioeconómico de los barrios y la preferencia electoral. En la exclusiva comuna de El Poblado, De la Espriella superó el 70 % de los votos, mientras que Cepeda apenas rozó el 6 %. Los barrios de Las Palmas y El Tesoro se convirtieron en los bastiones más sólidos del candidato ganador, con respaldos cercanos al 79 %. En contraste, en las comunas de menor ingreso como Popular, Santa Cruz y Manrique, Cepeda superó el 30 % de la votación, alcanzando picos significativos en sectores específicos del centro y nororiente de la ciudad.

El voto como reflejo de la desigualdad urbana

Los datos más reveladores del informe se encuentran en los puntos extremos de la ciudad. En el barrio El Chagualo, ubicado en la comuna La Candelaria, Iván Cepeda obtuvo un 53,3 % de los sufragios, su mejor resultado en toda Medellín. Le siguió Santo Domingo Savio No. 2, en la comuna Popular, con un 49,6 %. En esta última comuna, una de las más pobres de la ciudad, De la Espriella apenas alcanzó el 44,1 %, muy por debajo de su promedio municipal. Esta distribución del voto no solo refleja preferencias políticas, sino que traza un mapa de la desigualdad estructural que caracteriza a la capital antioqueña, donde la calidad de vida determina en buena medida la orientación del sufragio.

El análisis también reveló que Sergio Fajardo, candidato de centro, superó a Paloma Valencia en Medellín, apartándose de la tendencia nacional que ubicó a la candidata conservadora en una posición más favorable. Este comportamiento local sugiere que el electorado medellinense mantiene una cierta autonomía respecto a las dinámicas políticas del resto del país, con un peso importante de los sectores moderados en zonas de ingreso medio como Belén, Laureles y La América, donde De la Espriella también se impuso, aunque con márgenes menos amplios que en El Poblado.

Estrategias para la segunda vuelta

Con la segunda vuelta programada para el 21 de junio, el mapa electoral de Medellín se convierte en una herramienta clave para las campañas. De la Espriella se perfila como el favorito en la ciudad, pero la base de Cepeda, concentrada en los sectores populares del nororiente y el centro, podría movilizarse estratégicamente para intentar cerrar la brecha. El analista Ricardo Ruiz advierte que la correlación entre estructura urbana y decisión electoral es tan marcada que cualquier estrategia de campaña deberá considerar no solo los mensajes políticos, sino también las condiciones materiales de los votantes en cada comuna. Medellín, como uno de los principales centros urbanos del país, será un termómetro crucial para medir las fuerzas de cara a la definición presidencial.

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