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“Los muertos que vos matais…”

Por RAFAEL ZULUAGA VILLEGAS  

La extrema derecha y sus seguidores quieren ver muerto a Iván Cepeda, son perversos. Piensan con el deseo, y así lo ha hecho la campaña política de Abelardo De La Espriella al afirmar que «Cepeda no está bien de salud, no puede ni caminar» y cuestionan su capacidad para asumir las exigencias de un eventual cargo presidencial. Desde hace tiempo lo dicen, inclusive, antes de inscribirse como candidato. Eso hace parte de la malintencionada desinformación que pregonan los opositores. Desde luego, Cepeda hace cuatro años sufrió un cáncer que ha sido tratado, y no ha tenido recaídas, tal como lo certificó su médico que le hace seguimiento y control. Está capacitado, tanto física y mentalmente. La ignorancia y la maldad no tienen límites, desconocen que hay enfermos que duran años, y aliviados que mueren de sorpresa. Esos que le desean el mal, son los que más sufren. Recuerden “que los muertos que vos matáis, gozan de cabal salud”. 

GRANDES DIFERENCIAS

Estamos a pocas horas de las elecciones de presidente de Colombia para el periodo 2026-2030. La reñida competencia entre Iván Cepeda y Abelardo De La Espriella ha puesto al país a pensar y a escoger entre dos candidatos diametralmente opuestos. Las diferencias son notorias tanto por su estilo como por su preparación y experiencia para gobernador. Cepeda es un intelectual estructurado, reflexivo, virtuoso, y Abelardo es explosivo, estridente, ruidoso, ensordecedor y chabacano. El primero se prepara para hablar, el otro, improvisa, repite consignas, es puro espectáculo. Por eso, Cepeda piensa, antes que actuar, De la Espriella, actúa, es un showman. Iván Cepeda le dice la verdad al poder oscuro, Abelardo con base en mentiras quiere el poder para sus intereses. El candidato del Pacto Histórico se gana el respeto por su coherencia, su contrincante de la derecha es incoherente. Cepeda asume la política como un deber moral, Abelardo, lo hace por ambición. Mientras que Cepeda piensa en el país, el otro piensa en EE.UU. El primero, conoce a Colombia, la ha recorrido, Abelardo no la conoce, ni la quiere, porque es un súbdito norteamericano. Cepeda es un líder innato, tiene capital político e intelectual, Abelardo, es prefabricado, no es político de experiencia, es un personaje vacío.

LOS MIEDOS DE LADO Y LADO

Son tantas las diferencias entre Cepeda y De La Espriella, los miedos hacia uno u otro, que hay ciudadanos que votarán por uno porque les vende seguridad y a la vez guerra. Otros lo harán por Cepeda porque quieren que sigan las reformas sociales, los contrarios escogerán a De La Espriella, no tanto porque les guste, sino en oposición a Cepeda, por odio. Será un voto no racional ni razonable, será un voto apasionado. Otros dirán que van a salir a votar para impedir el triunfo de lo que denominan un “fascismo mafioso”. Para la izquierda y el centro político, el país caerá al abismo en caso del triunfo del candidato de extrema derecha, al que describen como un hombre homófobo, misógino y peligroso que habla de “destripar” a la izquierda. Los abelardistas asustados van a votar contra el fantasma del “castrochavismo”, término inventado por Uribe. Los seguidores de Cepeda perciben que De la Espriella es una figura sin un pasado institucional claro, con oscuras conexiones con el paramilitarismo, que desmantelaría la paz, los programas sociales y las libertades civiles bajo un modelo de ultraderecha, estrechamente alineado con Trump.

CONGRESISTAS DE EE.UU. PIDEN QUE INVESTIGUEN A DE LA ESPRIELLA

Abelardo De La Espriella no puede estar muy tranquilo que digamos, pues, un grupo de congresistas de EE.UU. ha pedido que lo investiguen. Esta semana se conoció que 11 legisladores demócratas les solicitaron a las autoridades norteamericanas, a la fiscalía y al gobierno estadounidense que le inicien una investigación a De La Espriella por supuestos “nexos preocupantes” con antiguos líderes paramilitares, el empresario Alex Saab y una serie de transacciones inmobiliarias y corporativas en Florida que, según ellos, merecen escrutinio. En una misiva, los congresistas cuestionan además el respaldo público que el presidente Donald Trump y varios republicanos han expresado a favor del candidato colombiano y sostienen que, en lugar de promover su campaña, las autoridades estadounidenses deberían examinar las denuncias y señalamientos que pesan sobre él. Los congresistas insisten en que ese apoyo es incompatible con los principios de soberanía nacional y no intervención que tradicionalmente han guiado la política exterior de EE. UU.

OTRO GOLPE PARA URIBE

Álvaro Uribe Vélez sufre otro golpe judicial. Mientras permanecía callado luego de la condena de 28 años de cárcel para su hermano Santiago por homicidio y paramilitarismo, por el caso de los 12 apóstoles, y la derrota electoral de su ahijada Paloma Valencia, se le vino encima una seria investigación penal. Al patrocinador “tras bambalinas” del candidato presidencial Abelardo De La Espriella, la Fiscalía General de la Nación le abrió una investigación por su presunta participación en las masacres de El Aro y La Granja, cometidas hace años. Uribe será citado a indagatoria, y según las pesquisas, todo se relaciona con cuatro hechos ocurridos en Antioquia: además de las referidas masacres, el asesinato del defensor de derechos humanos Jesús María Valle y el caso de la hacienda Guacharacas, convertida en una covacha delictiva, de propiedad de su familia para la época, en donde se promovió la conformación del peligroso Bloque Metro. Los delitos en los que estaría involucrado son los de concierto para delinquir agravado en calidad de autor y homicidio en persona protegida.  

Pildoritas políticas de Politicón

***** Dura advertencia. El prestigioso diario estadounidense Los Ángeles Times publicó un contundente análisis en el que advierte que una eventual llegada de Abelardo De la Espriella a la presidencia podría representar graves riesgos económicos, institucionales y humanitarios para Colombia.

***** ¡Alerta profesores! Congresistas de los partidos de la derecha, el uribismo y sus similares, Centro Democrático, Cambio Radical y conservadores, entre otros, y los que apoyan la secta del “abelardismo” hundieron de forma perversa el proyecto de ley que regresaba la mesada 14 a los docentes del país. Abelardo también prometió acabar con Fecode. Lo ha dicho varias veces. 

****Pero ¡qué bruto! Abelardo De La Espriella propone refinanciar una deuda externa del país mediante negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la banca internacional que Colombia ya pagó. No sabe dónde está parado. Eso le pasa por estar de saltimbanqui.

*****La opinión ajena“Destripar a una persona significa matarla, porque al sacarle las entrañas, muere. Y destriparla por su ideología, porque piensa diferente, como promete De La Espriella, es propio de déspotas y de tiranos, y se aleja de los llamados a la reconciliación y al diálogo entre diferentes de que habla el papa León XIII. No obstante, en la patria milagro la moral y la ética serán elásticas”: María Jimena Duzán, en su columna titulada Abelardo De la Espriella, el candidato que ofrece odio.

****Amenazas a la prensa. Esta semana la revista Cambio publicó dos entregas de una investigación sobre la empresa fantasma que aparece en las cuentas de la campaña de Abelardo De La Espriella. El vocero de De La Espriella, el abogado Germán Calderón España, no ofreció explicaciones por los oscuros antecedentes de la firma Nova Soporte (que recibió $1.299 millones de la campaña). Calderón optó por tratar de intimidar a Cambio y señalar que este medio “se ha perfilado”.

***** “Primero, fascinan a los tontos. Luego, amordazan a los inteligentes”. Esta cita es atribuida al filosofó y premio Nobel británico Bertrand Russell cuando se le preguntó cómo comienza el fascismo.

***** «Ser odiado por multitudes de ignorantes, es el precio que pagas por no ser uno de ellos«: Olavo Luiz Pimentel de Carvalho, conocido como Olavo de Carvalho (1947-2022), filósofo brasileño.

Columna de opinión

Las opiniones expresadas en las columnas de opinión son de exclusiva responsabilidad de su respectivo autor y no representan la opinión editorial de La Veintitrés.

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