Iván Cepeda Castro, el senador de 63 años que logró imponerse en la consulta interna del Pacto Histórico, se perfila como el candidato más competitivo de la izquierda para las elecciones presidenciales de 2026. Su victoria en dicha consulta y el segundo lugar en la votación general, con casi el 41 % de los sufragios, lo posicionan como el heredero natural de las reformas impulsadas por el gobierno de Gustavo Petro. A su lado estará la senadora indígena Aida Quilcué, lideresa del pueblo nasa, como fórmula vicepresidencial.
Su ascenso vertiginoso en la arena política nacional se aceleró a raíz del caso judicial contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez, en el que Cepeda actuó como víctima y testigo. Hasta finales de 2025 no era el nombre fijo del oficialismo, pero la condena a 12 años de prisión domiciliaria dictada en primera instancia contra Uribe en julio de 2025, y la posterior absolución por parte del Tribunal Superior de Bogotá, le otorgaron una exposición mediática y un capital político decisivos. Su estrategia de campaña, centrada en actos de plaza pública, pocas entrevistas y ningún debate, le permitió capitalizar ese reconocimiento.
Un defensor de derechos humanos curtido en la lucha
Cepeda, nacido el 24 de octubre de 1962, es hijo de Manuel Cepeda Vargas, congresista de la Unión Patriótica asesinado en 1994, y de Yira Castro, dirigente comunista. Su origen familiar definió su perfil público: estudió filosofía en Sofía (Bulgaria) y derecho internacional humanitario en Lyon (Francia), y fundó en 2003 el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado. Fue representante a la Cámara entre 2010 y 2014, y desde entonces ocupa un escaño en el Senado, donde ha sido copresidente de la Comisión de Paz y miembro de la Comisión Segunda. Su trayectoria como facilitador en el proceso de paz con las Farc y en diálogos con el ELN y el Clan del Golfo respalda su promesa de dar continuidad a las reformas de Petro.
El caso que enfrentó a Uribe y a Cepeda se remonta a 2012, cuando el expresidente denunció al entonces representante por manipulación de testigos. En 2018, la Corte Suprema archivó la investigación contra Cepeda y abrió una en su contra contra Uribe, que culminó en la condena de primera instancia. El exilio de Cepeda entre 1998 y 2004, tras el asesinato de su padre, y el reconocimiento de la CIDH en 2023 de que ese crimen fue parte del exterminio de la Unión Patriótica, han cimentado su imagen como un símbolo de la lucha por la verdad y la reparación.
Aida Quilcué, de 53 años, proviene del resguardo Piçkwe Tha Fiw en el Cauca e integra el Movimiento Alternativo Indígena y Social (Mais). En el Senado forma parte de la Comisión Primera Constitucional y presidió la Comisión Legal de Paz y Posconflicto en 2024. Recibió el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos en 2021, en la categoría “Defensa a toda una vida”. Su esposo, Edwin Legarda Vásquez, fue asesinado en 2008 por miembros de las Fuerzas Militares, un crimen por el que el Estado colombiano reconoció responsabilidad y condenó a seis militares. Quilcué ha sido víctima de amenazas y ataques: el 10 de febrero de 2026 fue retenida por hombres armados durante tres horas en la vía Inzá-Totoró, y en octubre de 2022 su vehículo de seguridad recibió seis impactos de arma de fuego. Su presencia en la fórmula refuerza el compromiso del Pacto Histórico con los derechos de los pueblos indígenas y las víctimas del conflicto.
Casado con Blanca del Pilar Rueda, exfuncionaria de la Jurisdicción Especial para la Paz, Cepeda enfrenta ahora el reto de convertir ese segundo lugar en la primera vuelta en una victoria definitiva en 2026. La continuidad de las reformas sociales y de paz del gobierno Petro, sumada a la legitimidad que le otorga su historia personal y su labor parlamentaria, serán sus principales banderas en una campaña que promete ser una de las más reñidas de la historia reciente del país.












