Abelardo de la Espriella gana presidencia con ajustado margen de 250.257 votos

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En un escenario de polarización histórica que partió al país en dos mitades casi idénticas, el candidato del movimiento Defensores de la Patria, Abelardo de la Espriella, se proclamó presidente electo de Colombia tras la segunda vuelta presidencial, con el 49,66 % de los votos. Según el preconteo de la Registraduría Nacional del Estado Civil, que reportó el 99,99 % de las mesas informadas, De la Espriella obtuvo 12.958.415 sufragios, mientras que su contendiente del Pacto Histórico, Iván Cepeda, alcanzó los 12.708.158 votos, equivalentes al 48,70 %. La diferencia de apenas 250.257 votos —menos del 1 % del total— encendió las alarmas entre analistas políticos sobre los riesgos de gobernabilidad que enfrentará el nuevo mandatario a partir del lunes 22 de junio de 2026, fecha prevista para su posesión.

El resultado refleja una sociedad profundamente fracturada, en la que el ganador no logró superar el 51 % de la votación nacional, lo que limita su respaldo popular y fortalece a una oposición que, aunque derrotada en las urnas, cuenta con un caudal de apoyo casi equivalente. Para el analista político Jaime Wilches, de la Universidad Politécnico Grancolombiano, la situación era predecible. “Era muy predecible este escenario porque el país está superpolarizado”, señaló Wilches en declaraciones recogidas por Infobae Colombia. El experto advirtió que “hay dos proyectos demasiado divididos (…) el que vaya a gobernar no puede ponerse con soberbia en la forma de gobierno porque va a tener una oposición demasiado fuerte”.

Riesgos de gobernabilidad sin mayoría absoluta

La estrechez del margen electoral no solo representa un desafío simbólico, sino que tiene implicaciones concretas sobre la capacidad de De la Espriella para impulsar su agenda legislativa. Sin una mayoría holgada en el Congreso, la administración entrante deberá negociar cada reforma con sectores que suman casi la mitad del electorado. El analista subrayó que “las implicaciones que tiene como país es que tenemos que aprender a coexistir en la diferencia” y que “entender que a los gobiernos toca dejarlos gobernar, pero también toca respetar las normas de la oposición cuando se hagan críticas”. Wilches fue enfático al señalar el rol central del Legislativo: “Porque en Colombia ningún presidente puede gobernar por completo sin el Congreso. El Capitolio es el que hace las leyes, aprueba reformas grandes y decide temas clave como impuestos o presupuesto”.

“La primera acción que tiene que hacer Abelardo es no hacer un discurso incendiario en estos momentos (…) un discurso de unidad donde reflexione y recapacite”

Jaime Wilches, analista político de la Universidad Politécnico Grancolombiano

El experto también desestimó cualquier posibilidad de que el nuevo presidente pueda gobernar sin el concurso del Congreso recurriendo a decretos o estados de excepción. Aunque la Constitución permite estas herramientas en circunstancias extremas, Wilches recordó que “aunque alguien quiera saltarse al Congreso, en la práctica no puede reemplazarlo” y que “eso es temporal y tiene control de la Corte Constitucional, por lo que no es una vía libre para gobernar solo ni de forma permanente”. De esta manera, la gobernabilidad de De la Espriella dependerá en buena medida de su capacidad para tejer alianzas y evitar el enfrentamiento.

El llamado a la unidad y el rol del Congreso

Frente al panorama de empate político, Wilches recomendó al presidente electo moderar su discurso en las primeras horas tras el triunfo. “La primera acción que tiene que hacer Abelardo es no hacer un discurso incendiario en estos momentos (…) un discurso de unidad donde reflexione y recapacite”, afirmó. La advertencia cobra relevancia ante la posibilidad de que la polarización se traslade a las calles y a las bancadas parlamentarias, complicando aún más la gestión de un gobierno que, aunque legítimo, nace con un piso electoral frágil. El país, por su parte, deberá aprender a navegar la diferencia como una condición permanente de su democracia, mientras el nuevo mandatario asume el desafío de gobernar para todos los colombianos sin el respaldo de una mayoría contundente.

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