Un día después de conocerse los resultados de la segunda vuelta presidencial, en los que resultó ganador Abelardo de la Espriella, el presidente Gustavo Petro utilizó su cuenta oficial en la red social X para denunciar graves irregularidades en el proceso electoral de 2026. El mandatario aseguró que se habrían alterado los formularios E14, se habrían retirado mecanismos de seguridad del software electoral y se habrían presentado inscripciones irregulares de cédulas, apuntando directamente al registrador nacional Hernán Penagos y a la empresa Thomas Greg and Sons, propiedad de los hermanos Bautista, como presuntos responsables de estas acciones. Según Petro, todo ello configura un «delito contra el voto» que atenta contra la transparencia del sistema democrático colombiano.
En su extenso hilo de publicaciones, el presidente reveló que había solicitado sin éxito una auditoría técnica del software electoral antes de la primera vuelta y que reiteró el pedido para la segunda vuelta, sin obtener respuesta positiva tanto del registrador como de la Procuraduría. «Le pedí al registrador, y al procurador la acción positiva a mi solicitud, que permitieran la auditoría técnica del software antes de primera vuelta y en segunda vuelta demandé que se recuperara inmediatamente el candado Hash y la estampilla del tiempo, para asegurar que no se cambiarán los formularios E14 después de subirlos, tal como se hizo en mi elección», escribió Petro. El mandatario también citó una sentencia del Consejo de Estado de 2018 que, según él, ya había señalado que el software de Thomas Greg and Sons es vulnerable tanto a acciones internas como externas contra el voto.
Cambios en la seguridad y el software electoral
El punto central de la denuncia presidencial radica en la manipulación de los formularios E14, documentos oficiales en los que se registran los resultados de cada mesa de votación. Petro afirmó que «aquí se demuestra que muchos formularios E14 fueron cambiados después de subirlos y que efectivamente, contrario a lo que dijo el registrador, quitaron la estampilla del tiempo y el candado Hash de los algoritmos para cambiarlos premeditamente y desde las oficinas de los hermanos Bautista». El candado Hash y la estampilla de tiempo son herramientas de seguridad informática que garantizan la integridad de los archivos digitales, evitando que puedan ser modificados después de su creación. La eliminación de estos mecanismos, según Petro, habría permitido la alteración de los datos electorales sin dejar rastro inmediato. El presidente también mencionó la «presunta existencia de inscripciones irregulares de cédulas» a través del Formulario E-3, lo que habría afectado la conformación del censo electoral y los datos del Formulario E-10 de cada mesa.
«Pues me dijeron loco y antidemocrático, cómo si la transparencia electoral fuera cosa de violentos que quieren incendiar el país. Lo que incendia es la falta de transparencia electoral»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Frente a las críticas que ha recibido por sus denuncias, Petro se defendió argumentando que la exigencia de transparencia no es un acto de violencia, sino una necesidad democrática. «Creyeron que somos brutos y olvidaron que con nosotros está la ciudadanía del siglo XXI y no la del siglo XIX, en la que aún está la registraduría haciendo trampas para amigos políticos por dinero, pero que no pensó que esa práctica iba a llegar a la pérdida total de la soberanía nacional», afirmó. Además, instó a que la reforma al código electoral sea una prioridad para el gobierno entrante. «Un acuerdo nacional implica la reforma profunda del sistema electoral colombiano para garantizar la transparencia y la soberanía, lo demás es traicionar la idea inicial por la que se fundó la república», concluyó el presidente, dejando la puerta abierta a nuevas acciones legales y solicitando que se deje constancia de los hechos para que las autoridades electorales competentes los verifiquen. La denuncia de Petro, que propone un conteo digital de los 122.000 formularios E14, se da en un clima de alta polarización y pone en tela de juicio la legitimidad del proceso que llevó a Abelardo de la Espriella a la presidencia.












