El presidente electo de Colombia, Abelardo De La Espriella, reconocido por su trayectoria como abogado penalista y empresario, guarda una faceta artística que precedió su salto a la política: el mandatario desarrolló una carrera musical con el lanzamiento de dos álbumes de pop lírico y versiones de clásicos italianos, disponibles en plataformas digitales desde 2021.
De La Espriella, quien durante su campaña electoral hizo alarde de una identidad pública construida entre lo que denominó “mi alma italiana” y “mi corazón caribe”, incursionó en la música en 2018 con el sencillo “O Sole Mio”, una de las piezas más emblemáticas del repertorio napolitano. A partir de ahí, el entonces abogado consolidó una producción discográfica que incluyó su primer álbum, “De Mi Alma Italiana”, lanzado en 2021 con ocho canciones que abarcan desde “Caruso” y “Por Ti Volaré” hasta “Volare”, “Qué Será – Che Sarà”, “A Mi Manera” y “El Día Que Me Quieras”. Al año siguiente, en 2022, apareció su segundo trabajo, “Navegante”, un disco de once temas donde se encuentran versiones como “That’s Amore”, “New York, New York”, “La Vie En Rose”, “Venecia sin ti” y “No Llores Por Mí Argentina”.
Además de los dos álbumes, el presidente electo ha publicado al menos cinco sencillos y grabaciones especiales: “Firme Por La Patria”, “Nació mi poesía”, “Tiempo de alegría”, “Almas Asesinas” y “Hallelujah (Aleluya)”. Precisamente esta última versión, según información de la revista Semana, ha estado rodeada de versiones contrapuestas sobre su origen espiritual, pues mientras unos señalan una conversión al cristianismo en 2021, otros indican un acercamiento al catolicismo en 2022, lo que refleja la complejidad de la faceta artística del mandatario.
Una identidad musical que acompañó su discurso político
La incursión de De La Espriella en el pop lírico y la interpretación de clásicos italianos no fue un mero ejercicio de hobby, sino que se integró a su narrativa pública durante la campaña electoral. El ahora presidente electo solía referirse a su “alma italiana” y a su “corazón caribe” para construir un perfil de sensibilidad cultural que trascendiera su imagen de litigante. La publicación de estos trabajos en plataformas digitales de streaming le permitió llegar a un público diverso más allá de los círculos políticos y judiciales, creando una conexión emocional con votantes que apreciaban esa vertiente artística. Sin embargo, la ausencia de declaraciones textuales del propio De La Espriella sobre el significado de su obra musical deja abierta la interpretación sobre si esta faceta fue un complemento genuino de su identidad o una herramienta de construcción de marca personal en su camino hacia la Presidencia.











