El presidente Gustavo Petro encendió las alertas globales al solicitar a la ONU una lucha coherente contra las mafias de la cocaína o, en su defecto, la legalización y regulación del mercado, después de que la fuerza pública incautara 635 kilogramos de cocaína en Buenaventura. El mandatario reveló que el cargamento no provenía del Pacífico colombiano sino de Ecuador, y su destino final era Vietnam, una ruta que, según él, confirma una reconfiguración de las redes internacionales de narcotráfico. En una serie de publicaciones en su cuenta de X, Petro advirtió que Estados Unidos tiene una gran responsabilidad en este tema y que la ONU debe actuar: «o se hace una lucha coherente contra las mafias de la cocaína y sus aliados políticos o es mejor legalizar y regular bien con políticas de salud pública de prevención como se hizo con el whisky y el alcohol antes que crezca más el monstruo y nos devore a todos».
La incautación se produjo en el principal puerto colombiano sobre el Pacífico, Buenaventura, cuando la droga estaba lista para ser enviada al exterior. Petro subrayó que el hallazgo cambia la mirada mundial sobre la cocaína al romper el esquema tradicional que centraba los decomisos en envíos hacia Estados Unidos. «Esta cocaína no venía del Pacífico de Colombia sino del Ecuador, y su destino no era Estados Unidos sino Vietnam», afirmó el presidente, señalando que la ruta Ecuador-Vietnam obliga a replantear cómo se entienden y combaten estas redes internacionales, que calificó como un entramado multinacional y confederado.
Una amenaza que se expande hacia Asia
Petro profundizó en las implicaciones demográficas de esta nueva ruta al advertir que si la droga llegaba a Vietnam, podría pasar luego a China, donde afirmó que el consumo de cocaína empieza a crecer, y desde allí servir de puente hacia Tailandia e India. «Se ha creado un monstruo que puede acabar las democracias latinoamericanas y muchas mundiales», declaró el mandatario, quien insistió en que cerca de la mitad de la humanidad habita en esa región asiática, lo que multiplica el riesgo de una expansión masiva del narcotráfico. En ese contexto, pidió que la justicia de Estados Unidos extienda la prohibición de exportar cocaína a cualquier lugar del mundo como requisito para otorgar beneficios jurídicos a jefes criminales extraditados.
El presidente también lanzó una advertencia sobre la mutación de las organizaciones criminales. Dijo que, de no adoptarse una estrategia coherente, «la mafia de la cocaína se vuelve multicrimen y tomará el mercado del fentanilo», un opioide sintético que ha causado estragos en Norteamérica. Petro aseguró que su gobierno ha conseguido avances como la erradicación voluntaria de cultivos y una disminución real de los cultivos de hoja de coca, pero que las mafias mutaron y se reubicaron en «ciudades de lujo en el mundo», señalando a Ecuador como uno de los territorios donde se está trasladando parte de la violencia asociada al narcotráfico.
«Acabamos de incautar 635 kilogramos de cocaína en Buenaventura. Ojo este dato que cambia la mirada mundial de la cocaína»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
El mandatario se defendió de las críticas que lo señalan como aliado de las mafias, afirmando que ha luchado a riesgo de su vida para quitarles el control del Estado colombiano. «Esto que ha hecho este gobierno y nuestra fuerza pública muestra una nueva realidad en tiempos de barbarie y destrucción de democracias», sentenció Petro, quien históricamente ha defendido la legalización de las drogas como estrategia para desmontar el poder económico y político de las organizaciones criminales. La incautación de los 635 kilos en Buenaventura, según su análisis, no solo revela un cambio en las rutas globales, sino que plantea un dilema urgente para la comunidad internacional: actuar de manera coordinada o abrir la puerta a una regulación global que evite que el monstruo del narcotráfico termine devorando a las democracias.












