Un reciente estudio del centro Valor Público de la Universidad Eafit reveló que el negocio de la cocaína generó en 2024 cerca de 16.500 millones de dólares para las organizaciones criminales colombianas, una cifra que equivale al 4,4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Este monto superó los ingresos generados por las exportaciones de petróleo, situando a la economía ilegal de la cocaína como un sector que ya duplica en tamaño a otras actividades ilícitas y legales como el carbón, el oro y el café.
El estudio, liderado por el investigador Santiago Tobón y con el apoyo del docente Daniel Mejía, midió el ingreso bruto que capturan las organizaciones colombianas por la producción y el tráfico de cocaína, no el precio final en las calles del exterior. Para ello, se calculó el valor del volumen exportado, estimado en 2.662 toneladas métricas, utilizando un precio mayorista promedio de 5.921 dólares por kilo. Esta cifra corresponde al punto de transferencia de propiedad al comprador extranjero, y los investigadores aplicaron supuestos conservadores para todos los parámetros inciertos.
Cifras que marcan una tendencia alarmante
El crecimiento de la economía ilegal de la cocaína ha sido exponencial. De acuerdo con el centro Valor Público, en 2014 esta actividad representaba apenas el 0,8 por ciento del PIB. Diez años después, en 2024, la cifra se disparó hasta el 4,4 por ciento, con un intervalo de estimación que oscila entre el 4,0 y el 4,8 por ciento. Este incremento se atribuye principalmente al auge en la producción potencial de cocaína, que pasó de menos de 300 toneladas en 2013 a 3.001 toneladas en 2024. El volumen efectivo que logró llegar a los mercados externos, tras descontar las incautaciones y el consumo interno, fue de 2.662 toneladas. El precio mayorista, en cambio, se mantuvo relativamente estable.
El superávit frente al petróleo se explica, según el informe, por la caída del valor en dólares del crudo durante 2024, lo que permitió que la cocaína se consolidara como un motor económico ilegal más grande que el principal producto de exportación legal del país. En Norteamérica, que absorbe aproximadamente el 40 por ciento de la cocaína colombiana, las organizaciones enfrentan la intermediación de cárteles mexicanos. Sin embargo, los investigadores documentaron que los grupos colombianos conservan la propiedad de los cargamentos más allá de la frontera, hasta México y, especialmente, hasta los mayoristas en Europa, donde no existe un actor dominante único, lo que les permite capturar una mayor porción del valor. De hecho, el precio de calle en el exterior llega a ser entre 10 y 15 veces superior a lo que reciben las organizaciones en el punto de transferencia.
Implicaciones y llamado a la acción estatal
El estudio, elaborado con supuestos conservadores para parámetros inciertos, plantea un desafío directo a la política de drogas actual. Según Tobón y Mejía, la respuesta estatal no puede limitarse a la erradicación de cultivos o la persecución en territorio colombiano; debe enfocarse también en los canales de exportación y en los puntos de entrega en el exterior. España, por ejemplo, es el mercado donde se ha documentado un alcance colombiano incluso hasta el nivel minorista, aunque la estimación usa el precio mayorista para esa ruta. Este control extendido de la cadena de suministro explica que la economía ilegal de la cocaína sea hoy cinco veces más grande que la del oro ilegal, posicionándose como la más lucrativa del país.












