Una denuncia por presunto maltrato contra adultos mayores en un hogar geriátrico del barrio Normandía, en la localidad de Engativá, Bogotá, ha generado indignación entre los vecinos del sector. La denunciante, una mujer que decidió no revelar su identidad completa, relató que internó a su madre, una mujer de 64 años con discapacidad, el pasado 3 de enero de 2026, siguiendo una recomendación médica para garantizar su cuidado mientras ella trabajaba. Sin embargo, lo que parecía una solución temporal se convirtió en un calvario al conocer, a través de testimonios y material audiovisual, el trato que recibía su familiar y otros residentes del establecimiento.
La denunciante explicó que su madre, quien no podía ser dejada sola durante el día, le contó que en el hogar geriátrico no la dejaban ir al baño, que la sentaban en un mueble y le ponían las manos atrás. “No me dejaron ir al baño, me sentaron en el mueble y me pusieron las manos atrás”, reprodujo la mujer al citar las palabras de su progenitora, según lo reportado por el diario Q’hubo Bogotá. La denunciante también afirmó que la alimentación era deficiente, afirmando que “les daban cueros de pescado, patas de menudencias y huesos de pechuga, pero sin nada de proteína”. Al percatarse de la situación, su primera reacción fue acudir al lugar para retirar a su familiar. “Lo primero que hice fue ir a recoger a mi familiar”, declaró, agregando que, según pudo constatar, “ellos en la noche se quedan solos”, lo que evidencia una falta de acompañamiento nocturno.
Testimonios y videos evidencian precarias condiciones
La denunciante aseguró que recopiló testimonios de otras personas y grabó videos que muestran el “estado terrible” en el que se encontraban tanto su madre como otros residentes. El material audiovisual, según describió, revela no solo el maltrato físico, sino también problemas graves de saneamiento en el lugar. En las imágenes se observa cómo algunos adultos mayores deben hacer sus necesidades en baldes que, al desbordarse, provocan caídas y condiciones insalubres. A esto se suman fallas en la iluminación del establecimiento, lo que agrava la vulnerabilidad de los ancianos durante la noche. La mujer, quien es hija única de la adulta mayor, explicó que la internó por recomendación médica al no poder dejarla sola mientras trabajaba, pero nunca imaginó que enfrentaría un panorama tan desolador.
Hasta el momento, el hogar geriátrico implicado no se ha pronunciado oficialmente sobre las acusaciones, y tampoco se conoce una respuesta de las autoridades locales. La denunciante manifestó su intención de llevar el caso a las instancias correspondientes para que se investigue y se sancione a los responsables. Vecinos del barrio Normandía y la comunidad en general han exigido controles más estrictos a los establecimientos que atienden a adultos mayores, así como una supervisión constante para prevenir este tipo de situaciones. El caso, dado a conocer por el diario local Q’hubo Bogotá, ha puesto de relieve la necesidad de garantizar el respeto y la dignidad de las personas mayores en los centros de cuidado.












