La psicóloga Carmen E. Pabón, especializada en trauma complejo y autora del libro «No hay nada roto en ti», advirtió que el lenguaje adulto cargado de miedo, rechazo y polarización durante el período poselectoral en Colombia puede tener graves consecuencias en la salud mental de los niños. En diálogo con Semana, la fundadora de Sanando Conexiones señaló que los menores absorben como verdades absolutas las ideas que escuchan en discusiones familiares y en redes sociales, lo que se convierte en miedo, ansiedad y rechazo hacia quienes piensan distinto, además de generar conflictos con su propia identidad.
La experta explicó que el problema se agrava cuando se normalizan narrativas persistentes de odio o descalificación, lo que termina instalándose temprano en la vida emocional de los niños y dificulta la empatía, la escucha y el respeto en sus relaciones futuras. “A mí me enseñaron en mi infancia que otros países eran mejores que Colombia. Ese rechazo hacia el país hace que crezcamos con una inseguridad interna tremenda que genera mucha ansiedad, mucho miedo y mucho odio hacia la persona opuesta, hacia la persona que piensa diferente a mí”, afirmó Pabón.
El peso de las palabras adultas en la infancia
La psicoterapeuta insistió en que los niños creen todo lo que dicen sus padres, por lo que cualquier mensaje cargado de polarización puede marcar su desarrollo emocional. “Si tú le enseñas a un niño que Colombia es un asco y que hay que odiarlo, o que quien piensa diferente a ti está mal, creces con un sesgo y con una necesidad de supervivencia que te va a llevar a tener ansiedad. Salir, relacionarte y hablar con otras personas te genera ansiedad”, indicó. En ese sentido, la especialista propuso reforzar el sentido de comunidad y pertenencia como mecanismo de protección emocional para la infancia, y recordó que “una forma de proteger a los niños es pensar en comunidad y pensar que Colombia somos todos, y que Colombia necesita en estos momentos unión”.
«Política es la forma en cómo te hablo, lo que tolero y lo que no tolero. Es la forma en la que me comunico con todas las personas que me rodean, cómo escucho. Escuchar es político»
Carmen E. Pabón, psicóloga y psicoterapeuta
Pabón aclaró que enseñar política a los niños no significa transmitirles ideologías partidistas, sino mostrarles cómo convivir en una comunidad diversa. “A los niños hay que enseñarles de política, y la política es quién eres en el mundo. Es cómo puedes contribuirle al mundo desde el momento en que tienes la noción social de que haces parte de una comunidad”, explicó. La responsabilidad, concluyó, recae en las palabras y actitudes cotidianas de los adultos, pues antes de votar los niños ya forman su interpretación de la realidad a partir de lo que oyen en casa, en un clima poselectoral que demanda unión y respeto por encima de la polarización.












