El presidente electo Abelardo de la Espriella, quien asumirá el cargo el 7 de agosto de 2026, reveló un ambicioso plan de gobierno para enfrentar la crisis energética del país, con un enfoque que prioriza la reactivación de la exploración de hidrocarburos, nuevas subastas eléctricas y un esquema de transición energética gradual. El plan, divulgado por El Tiempo, surge en un momento crítico para el sector, que arrastra rezagos en infraestructura eléctrica, pérdida de autosuficiencia en gas y una caída sostenida en la producción de hidrocarburos, factores que amenazan la competitividad, el empleo y las finanzas públicas.
Según el diagnóstico del equipo entrante, la situación es particularmente grave en la región Caribe, donde las empresas Afinia y Air-e —esta última intervenida desde septiembre de 2024— enfrentan una crisis calificada como insostenible. De la Espriella propone corregir los daños en las redes, combatir el robo de energía y eliminar las ineficiencias del sistema para reducir las tarifas que, en sus palabras, «cargan un peso excesivo sobre los usuarios». La propuesta incluye además la modernización de las redes de transmisión y distribución, así como nuevas subastas de cargo por confiabilidad para garantizar el suministro eléctrico.
Un panorama crítico en cifras
Las cifras del sector pintan un panorama desalentador. Para 2026 se había previsto el ingreso de 4.475 megavatios (MW) al sistema eléctrico, pero a junio de ese año solo había ingresado el 6,8% de esa meta. La ejecución de lo planeado en infraestructura eléctrica cayó del 25,3% en 2024 al 10,8% en 2025, según los datos que maneja el equipo de transición. A esto se suma un déficit proyectado de energía firme del 2,3% para 2026 y del 4,4% para 2027, calculado por XM, la filial de ISA que opera el mercado eléctrico.
En materia de hidrocarburos, la producción de petróleo se ha mantenido siete meses consecutivos por debajo de los 750.000 barriles diarios, mientras que las importaciones de gas ya superan el 32% de la demanda total del país, que perdió la autosuficiencia en diciembre de 2024. Esta situación es crítica porque la producción de petróleo y gas sostiene las finanzas públicas a través de Ecopetrol, y su caída pone en riesgo tanto los ingresos fiscales como la inversión social.
Reactivar la exploración sin descartar el fracking condicionado
El plan de De la Espriella contempla la reactivación de la exploración y producción de hidrocarburos mediante la firma de nuevos contratos, como una medida urgente para recuperar la autosuficiencia energética. En cuanto al polémico tema del fracking, la propuesta no establece una prohibición general, pero tampoco otorga permisos sin control. En su lugar, se plantea continuar con los pilotos de investigación, condicionados a cinco líneas rojas: un límite geográfico claro, una línea base ambiental, monitoreo en tiempo real de las operaciones, una cláusula de suspensión inmediata en caso de afectaciones, y la obtención de una licencia social con las comunidades.
«Útil y alejada de las consignas políticas»
Plan de gobierno de Abelardo de la Espriella, sobre el desarrollo del Caribe
La transición energética, tal como la concibe el presidente electo, no será abrupta sino gradual. El gas natural jugará un papel fundamental como combustible de transición, mientras se desarrollan otras fuentes como la biomasa, la geotermia, los biocombustibles y se estudia la viabilidad de la energía nuclear. Este enfoque busca equilibrar las urgencias inmediatas del sector con los compromisos internacionales en materia de cambio climático, sin poner en riesgo la competitividad del país ni la generación de empleo que depende de la industria petrolera.












