La organización The Nature Conservancy (TNC) advirtió que el próximo gobierno de Colombia debe prepararse con medidas urgentes ante la posible llegada de un fenómeno de El Niño de gran intensidad, bautizado como ‘SuperNiño’, que amenazaría la estabilidad hídrica del país. Claudia Vásquez, directora general de TNC Colombia, explicó durante una presentación en Bogotá que la cuenca Magdalena-Cauca, la principal fuente de abastecimiento del territorio nacional, está en riesgo y, con ella, la economía del país.
Cerca del 80% del Producto Interno Bruto (PIB) colombiano depende directa o indirectamente del agua, un recurso que ya muestra signos de agotamiento tras la severa sequía de 2023 y 2024. Según Natalia Acero, líder del Programa de Agua de TNC, los sistemas hídricos como ríos, humedales y embalses aún no se han recuperado de aquel periodo crítico. “No han tenido el tiempo suficiente para recuperarse antes de la llegada de un nuevo fenómeno”, afirmó Acero, subrayando la fragilidad actual de las fuentes de agua.
Dos frentes de acción urgente
Frente a este panorama, TNC propuso una estrategia de dos frentes simultáneos. Por un lado, una respuesta inmediata para mitigar los efectos de un posible ‘SuperNiño’, que incluye desde la prevención de incendios forestales hasta la gestión eficiente del agua en zonas críticas. Por otro lado, cambios estructurales en la gestión hídrica del país, que corrija fallas históricas y garantice la sostenibilidad a largo plazo. Catalina Góngora, directora de Política de TNC, señaló que el próximo Plan Nacional de Desarrollo debe incorporar estas acciones preventivas desde sectores como Ambiente y Agricultura, además de impulsar hábitos ciudadanos de ahorro de agua y reforzar la protección de ecosistemas estratégicos como páramos, humedales y bosques.
“La cuenca Magdalena-Cauca es la principal fuente de abastecimiento del país, y si esa cuenca está en riesgo, la economía misma de Colombia también lo está”.
Claudia Vásquez, directora general de TNC Colombia
El sector agropecuario, que demanda el 70% del agua del país, es señalado como un área clave para implementar prácticas productivas que reduzcan la presión sobre los recursos naturales. La organización también recomendó fortalecer los sistemas regionales de monitoreo y desarrollar protocolos de sequía que permitan anticipar emergencias. Colombia, pese a ser reconocida por su riqueza hídrica, figura entre los países altamente vulnerables al cambio climático, y el 2024 dejó una lección difícil con incendios forestales en Bogotá que afectaron la calidad del aire y la salud pública.
“Los sistemas hídricos vienen de un periodo de sequía importante que redujo caudales y niveles, y no han tenido el tiempo suficiente para recuperarse antes de la llegada de un nuevo fenómeno”.
Natalia Acero, líder del Programa de Agua de TNC
La advertencia de TNC es clara: la ventana para actuar es corta y el costo de no hacerlo será económico, social y ecológico. La propuesta de aplicar el concepto de “cuencas resilientes” busca identificar zonas hidrográficas vulnerables y diseñar respuestas articuladas que integren a gobiernos locales, comunidades y sectores productivos. El próximo gobierno tendrá en sus manos no solo la gestión de una posible crisis inmediata, sino la oportunidad de transformar la forma en que Colombia valora y protege su recurso más vital.












