El exsenador y abogado Abelardo de la Espriella recibió este jueves 25 de junio de 2026 la credencial que lo acredita como presidente electo de Colombia para el periodo 2026-2030, en un acto oficial encabezado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) en el recinto ferial de Corferias, en Bogotá. La ceremonia, que formaliza su victoria en las pasadas elecciones presidenciales, contó con la presencia del vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, quien también recibió su respectiva credencial. Presidieron el evento el registrador nacional Hernán Penagos, el presidente del Senado, Lidio García, y el presidente de la Cámara de Representantes, Julián David Tenorio, ante cientos de asistentes que se dieron cita en el lugar.
En su primera declaración pública tras recibir el documento que lo acredita como próximo jefe de Estado, De la Espriella agradeció a las autoridades electorales y a los líderes del Congreso que encabezaron la ceremonia. «Un saludo especial a quienes hoy nos acompañan, al vicepresidente electo José Manuel Restrepo. Gracias, señor registrador Hernán Penagos, por esa labor. Todo mi respeto para usted. Lidio García, presidente del Senado, Julián David Tenorio, presidente de la Cámara», expresó el mandatario electo, visiblemente emocionado. El discurso, que marcó su primera alocución pública tras la proclamación, estuvo cargado de referencias a la fe y a la confianza depositada por los colombianos.
«Con profunda humildad, elevo en primer lugar mi gratitud a Dios todopoderoso, guía de los hombres, a Él destino mi familia y el destino de esta patria. A mi familia y amigos, cuyo amor fue posible este camino».
Abelardo de la Espriella, presidente electo
Un llamado a la reconstrucción nacional
De la Espriella dedicó gran parte de su intervención a los 13 millones de colombianos que, según sus propias palabras, depositaron su confianza en su proyecto político. «Sobre todo, quiero inclinarme hoy con respeto y gratitud a los 13 millones de colombianos que depositaron su confianza en mí, para liderar la reconstrucción de un país saqueado y con su dignidad republicana pisoteada», afirmó. El presidente electo describió un panorama sombrío del país que recibirá el próximo 7 de agosto: «Un país profundamente quebrantado, degradadas las instituciones y dividido por el odio de clase, una nación golpeada, derrotada, una república herida, debe levantarse erguida nuevamente».
En un tono crítico hacia el establecimiento político y mediático, el exsenador calificó su victoria como «una hazaña sin estructuras políticas, con vastos medios de comunicación en contra». Incluso llegó a señalar que su rival en la contienda electoral «tenía el apoyo del régimen, la financiación de los terroristas y los contratistas a su favor. Yo, en cambio, solo contaba con Dios y un pueblo que no quería perder su anhelada libertad». Para reforzar su mensaje, citó a Alejandro Magno al afirmar que «un pueblo libre vale más», en clara alusión a la polarización que marcó la campaña y la transición de gobierno.
«No improvisaremos. Serán personas intachables, capaces y comprometidas en sacar adelante el proyecto de los colombianos».
Abelardo de la Espriella, presidente electo (sobre la selección de su gabinete)
El mandatario electo también se refirió a la conformación de su equipo de gobierno, asegurando que no improvisará en la selección de ministros y altos funcionarios. «Serán personas intachables, capaces y comprometidas en sacar adelante el proyecto de los colombianos», prometió, en medio de un ambiente de incertidumbre sobre quiénes integrarán su gabinete. La ceremonia en Corferias, que se desarrolló sin contratiempos, marca el inicio formal de la transición presidencial, en un clima político aún tenso tras unas elecciones que dejaron profundas divisiones. Con la credencial en mano, De la Espriella se alista para asumir el poder el próximo 7 de agosto, con el desafío de gobernar un país que, en sus propias palabras, debe «levantarse erguido nuevamente».












