El Ejército colombiano se prepara para implementar una reestructuración integral de su área de inteligencia, con el objetivo de reducir la burocracia interna, trasladar personal administrativo a unidades operativas y corregir el debilitamiento que, según un diagnóstico institucional, se registró tras la firma del acuerdo de paz con las Farc en 2016. La propuesta, diseñada internamente sin injerencia del Gobierno nacional, será entregada próximamente al comandante del Ejército, general Royer Gómez, y al comandante de las Fuerzas Militares, almirante Hugo López, según fuentes militares consultadas por la revista Semana. El rediseño, que tomó más de un año de trabajo, contempla un recorte de cargos directivos y el traslado de uniformados desde el Comando del Ejército y las divisiones hacia batallones y brigadas desplegadas en las regiones del país.
El análisis interno que sustenta la reforma identificó que la inteligencia militar comenzó a perder capacidades desde 2016, cuando se firmó el acuerdo de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc. Según el diagnóstico, desde entonces la estructura se debilitó por una excesiva concentración de personal en cargos altos y en oficinas administrativas, lo que dejó a los batallones y brigadas sin el apoyo necesario para operaciones de alto impacto contra cabecillas de grupos armados. La intención ahora es revertir esa tendencia y volver a un esquema operativo en terreno, donde la inteligencia se integre con las unidades desplegadas y aporte información directamente a las operaciones tácticas.
Rediseño interno y sin injerencia del Gobierno
La reestructuración fue diseñada al interior de la institución castrense, sin participación del Ejecutivo, y será presentada a los altos mandos en los próximos días. Según las fuentes, el plan incluye la reducción de puestos de dirección en el Comando del Ejército y en las divisiones, y el traslado de personal administrativo hacia las regiones donde operan batallones y brigadas. Además, se contempla la posible recuperación de una estructura con entre tres y cuatro generales del arma de inteligencia, aunque no se especifica el número actual. El modelo será adaptable a cualquier gobierno y política estatal de seguridad, según las mismas fuentes.
«Las regiones donde hay batallones y brigadas serán fortalecidas con hombres de inteligencia».
Fuentes militares, citadas por Semana
La revisión partió de una pregunta clave: ¿por qué la inteligencia ya no opera con las capacidades que tenía antes? A partir de ese cuestionamiento, se diseñó un esquema que busca que oficiales con experiencia en inteligencia ocupen cargos clave para proyectar operaciones especiales y de alto impacto. La apuesta es que la inteligencia vuelva a estar en el terreno, alejándose del análisis en oficinas y recuperando la presencia operativa que se perdió durante los últimos ocho años.











