Gas descubierto pero no desarrollado: 6 veces las reservas por trabas

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Los gremios de hidrocarburos en Colombia encendieron las alarmas sobre el verdadero cuello de botella que enfrenta el abastecimiento de gas en el país. De acuerdo con un análisis del más reciente Informe de Reservas 2025 de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), el problema no radica en la falta de descubrimientos geológicos, sino en las múltiples trabas ambientales, sociales, legales y económicas que impiden que esos recursos ya identificados se conviertan en reservas probadas y, finalmente, en producción. Así lo advirtieron Óscar Rincón, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos (Acipet), y Flover Rodríguez Portillo, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos del Petróleo (Acggp), quienes señalaron que el país enfrenta un “represamiento” crítico de recursos descubiertos que no logran avanzar hacia su etapa de desarrollo.

El informe de la ANH revela cifras preocupantes. Las reservas de crudo se mantuvieron cercanas a los 2.020 millones de barriles, con una leve caída del 0,7% en el último año, equivalentes a 7,2 años de producción. En gas, la situación es más grave: las reservas cayeron aproximadamente un 17% y hoy apenas alcanzan para 5,9 años de producción. Para Óscar Rincón, “los tres últimos años se ha mantenido el volumen de reservas del país cercano a los 2.020 millones de barriles” en crudo, pero en gas la tendencia es declinante: “las reservas caen más que lo que venían cayendo particularmente y caen en la misma proporción de la producción, 17% aproximadamente”. Esta reducción ocurre en un contexto donde Colombia ya comenzó a importar gas en 2024, tras más de cuatro décadas de autosuficiencia, y las importaciones cubren cerca del 20% de la demanda nacional.

Recursos descubiertos que no avanzan

Los gremios destacan un dato clave: los recursos contingentes, es decir, aquellos ya descubiertos pero que aún no han sido desarrollados, suman seis veces las reservas probadas de gas y 1,3 veces las de crudo. En concreto, 1.358 millones de barriles equivalentes de crudo y 5.818 giga pies cúbicos de gas están “represados” debido a contingencias ambientales y sociales, mientras que cerca de 4.000 giga pies cúbicos adicionales enfrentan restricciones económicas, técnicas, legales y contractuales. Flover Rodríguez Portillo subrayó que “los geólogos y geofísicos hemos cumplido nuestra tarea: conocer el subsuelo, reducir la incertidumbre y descubrir recursos. El desafío que enfrenta el país es lograr que esos descubrimientos avancen hacia etapas de desarrollo que generen empleo, regalías, ingresos fiscales y seguridad energética”. Esta situación se agrava si se considera que entre 2018 y 2025 solo el 2,6% de las reservas incorporadas provino de nuevos descubrimientos.

“Colombia debe superar la falsa dicotomía entre explorar o desarrollar. El país necesita ambas cosas”

Flover Rodríguez Portillo, director ejecutivo de Acggp

El caso más emblemático es el del proyecto de gas costa afuera Sirius, con un potencial de 6 giga pies cúbicos, que sigue clasificado como recurso contingente por la falta de licencia ambiental y las consultas previas pendientes. A esto se suma la decisión del Gobierno de Gustavo Petro de no firmar nuevos contratos de exploración y explotación de hidrocarburos, lo que profundiza la incertidumbre sobre el futuro energético del país. Rincón explicó que, en crudo, los recursos contingentes en tierra suman 1,3 veces las reservas actuales, y su incorporación podría avanzar más rápido si se resuelven los permisos ambientales y se fortalecen las relaciones con las comunidades. Acggp reporta cerca de 10 billones de pies cúbicos (TCF) de gas descubierto que no ha logrado transitar hacia la etapa de desarrollo.

Ante este panorama, los gremios han propuesto una agenda de acción que incluye la remoción de barreras en la obtención de licencias ambientales, una articulación territorial más efectiva, estabilidad regulatoria y condiciones de viabilidad económica que permitan destrabar los proyectos. La advertencia es clara: sin una solución integral que combine la exploración con el desarrollo de los recursos ya descubiertos, Colombia corre el riesgo de profundizar su dependencia de las importaciones y comprometer la seguridad energética del país en el mediano plazo.

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