Ratifican extinción de dominio de parcela en Cajicá vinculada a testaferros de Rodríguez Gacha

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El Tribunal Superior de Bogotá confirmó la extinción de dominio de una parcela en el municipio de Cajicá, Cundinamarca, que había permanecido oculta durante décadas al estar registrada a nombre de testaferros pertenecientes a la red del reconocido narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, alias «El Mexicano». La propiedad, ubicada en el sector Buena Suerte de la urbanización Villa del Sol, fue adquirida inicialmente en el año 1986 y su verdadera pertenencia fue velada mediante un complejo entramado de lavado de activos que involucró a la familia Ortiz Gaitán.

La investigación judicial determinó que el inmueble fue comprado con dinero proveniente del narcotráfico durante las décadas de 1980 y 1990. La sentencia, de la cual fue ponente el magistrado William Salamanca Daza, estableció claramente que el predio estuvo vinculado a un concierto para delinquir destinado al envío de cocaína a Europa, específicamente a países como España, Holanda e Italia. La familia Ortiz Gaitán, en alianza con Ignacio Gaitán Cendales, fue la encargada de operar la propiedad, mientras que el título de propiedad se puso a nombre de Rosalba Vega y de Guillermo Ortiz Gaitán, este último ya procesado en Italia por narcotráfico.

La magnitud de la red criminal

La dimensión de las operaciones de esta estructura delictiva se refleja en las cifras que lograron recopilar las autoridades internacionales. Se tiene registro de que más de 50.000 kilos de cocaína fueron incautados en las ciudades de Madrid y Florencia, evidenciando la capacidad logística de la organización. Asimismo, el seguimiento contable realizado por el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía reveló un incremento patrimonial no justificado de 968.770 pesos para el año 1987, una cantidad significativa para la época. En los Estados Unidos, las autoridades hallaron una cuenta bancaria a nombre de una sociedad denominada Yatomon, abierta por el propio Ortiz Gaitán, que llegó a albergar hasta 2 millones de dólares.

La persecución financiera fue el eje central del caso, con la identificación de aproximadamente 110 cuentas bancarias en territorio europeo para el año 1990. Estas cuentas estaban abiertas principalmente a nombre de los dos eslabones clave de la red: Guillermo Ortiz Gaitán y su cuñado Ignacio Gaitán Cendales. La investigación también consignó que, antes de 1988, no existían antecedentes delictivos asociados a la familia, lo que sugiere que el lavado de activos se realizó de manera meticulosa aprovechando el período de acumulación inicial de capital ilícito.

«Los involucrados promovieron, organizaron y dirigieron un concierto para delinquir para enviar cocaína a España, Holanda e Italia»

Sentencia del Tribunal Superior de Bogotá

Con la ratificación de esta sentencia, la parcela en Cajicá pasa a la administración de la Sociedad de Activos Especiales (SAE), entidad que tendrá plena facultad para venderla, arrendarla o destinarla a organizaciones sociales. Este fallo forma parte de una persecución sistemática contra los bienes que Guillermo Ortiz Gaitán mantiene ocultos en todo el país, luego de que su colaborador, Ignacio Gaitán Cendales, comenzara a cooperar con la justicia italiana. La decisión judicial no solo desenmascara un patrimonio que permaneció invisible durante cerca de cuatro décadas, sino que también reafirma la capacidad del estado colombiano para rastrear y recuperar activos vinculados al narcotráfico, así estos se encuentren profundamente ocultos en el registro de la propiedad.

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