En la antesala del Día Mundial de las Microempresas, que se conmemora el 27 de junio, Bancamía y la Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Acopi) revelaron los resultados del Índice de Salud Financiera de los microempresarios en Colombia, una radiografía que enciende las alarmas: solo el 33% de los encuestados cuenta con un nivel financiero saludable y de solvencia estable para sus familias, mientras que un preocupante 19% se encuentra en estado crítico. La encuesta, realizada por Bancamía, analizó la capacidad de ingresos, gastos y planificación financiera de este sector que representa el 99% del tejido empresarial del país, genera el 80% del empleo y aporta el 40% del producto interno bruto, según datos de Anif.
El estudio, que clasifica a los microempresarios en cuatro categorías, reveló que el 21% de ellos está en estado expuesto y el 27% en estado de supervivencia. Es decir, más de dos tercios de los microempresarios enfrentan dificultades financieras relevantes. En ese contexto, Bancamía advirtió que solo una cuarta parte de la muestra analizada tendría la capacidad de sostenerse exclusivamente de sus fondos guardados ante un cese de actividades, y que apenas el 55% dispone de algún instrumento de ahorro. Además, el 57% de los hogares reporta dificultades para cubrir sus gastos básicos, y el 24% de los encuestados enfrenta ingresos inestables. La brecha de género también es notoria: mientras el 42% de los hombres reporta una salud financiera saludable, solo el 36% de las mujeres emprendedoras en zonas urbanas alcanza ese nivel.
Una agenda prioritaria para las mipymes
Ante este panorama, Acopi ha elevado la voz para exigir que las micro, pequeñas y medianas empresas dejen de ser consideradas un asunto secundario dentro de las políticas públicas. La organización expresó su respaldo a la llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia de Colombia y pidió que el fortalecimiento de las mipymes se convierta en una política de Estado. En esa línea, la agenda propuesta por Acopi para el período 2026-2030 incluye una reforma tributaria diferencial, el fortalecimiento del Régimen Simple de Tributación, esquemas sancionatorios diferenciados para este segmento empresarial y la eliminación de sobrecostos laborales que hoy golpean a los pequeños negocios.
«Las mipymes no pueden seguir siendo consideradas un asunto secundario dentro de las políticas públicas. Su fortalecimiento debe convertirse en una política de Estado»
Acopi
Frente a la crisis de salud financiera, Bancamía propone articular tres frentes: el microcrédito, los microseguros que protejan ante riesgos climáticos o de salud, y programas robustos de educación financiera. El informe también destaca que existe una relación directa entre la escolaridad y el éxito administrativo: a mayor nivel educativo, mejor organización interna para generar excedentes y fondos de reserva. No obstante, persisten rezagos importantes en las zonas rurales frente a los cascos urbanos, lo que agrava aún más la situación de los microempresarios del campo. Con 57% de clientes mujeres y 72% en condición de vulnerabilidad económica, Bancamía subraya que la salud financiera de las microempresas no es solo un indicador económico, sino una variable clave para la equidad y el desarrollo social del país.












