En un operativo de inteligencia desarrollado en Medellín, la Policía Nacional de Colombia, a través de la Dijín y con apoyo de Interpol, capturó a Eduardo Antonio Gómez Arévalo, alias Guayo, ciudadano venezolano señalado como cabecilla del Tren del Coro, organización criminal transnacional requerida por la justicia chilena. El detenido, que se encontraba indocumentado y utilizaba una identidad falsa, es solicitado por Chile por el feminicidio de su pareja, homicidios frustrados y la coordinación de ataques armados en la ciudad de Arica, como parte de una disputa territorial para el control del tráfico de drogas. La captura se logró gracias a la consulta de bases de datos internacionales que permitieron establecer su identidad real y activar los mecanismos de cooperación judicial.
Alias Guayo, figura central del Tren del Coro —organización surgida como escisión de Los Gallegos, brazo armado del Tren de Aragua—, era uno de los objetivos prioritarios de las autoridades chilenas, que lo vinculan con el asesinato de su pareja sentimental y con represalias violentas contra bandas rivales. Tras su detención, el capturado fue puesto a disposición de la Dirección de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de la Nación de Colombia, para iniciar los trámites de extradición hacia Chile, donde deberá responder por los crímenes que se le imputan. Este golpe representa un avance significativo en la lucha contra estructuras delictivas transnacionales que operan en varios países sudamericanos.
Operativo paralelo contra el cartel de Sinaloa y el Golfo
En una acción simultánea en el sector Laureles de Medellín, las autoridades detuvieron a los hermanos Pacheco, señalados como enlaces entre el Cartel de Sinaloa y el Cartel del Golfo, encargados de coordinar el tráfico de cocaína hacia Centroamérica, México y Estados Unidos. Ambos eran requeridos por la Corte del Distrito Sur de Ohio por delitos de narcotráfico. La operación contó con el apoyo del U.S. Marshals Service, la DEA y la Fiscalía General de la Nación, y se iniciaron las diligencias judiciales para su extradición. El general William Castaño Ramos, director de Antinarcóticos, destacó la efectividad de la cooperación internacional en el combate al narcotráfico, aunque su declaración se refería específicamente al operativo contra los hermanos Pacheco, no al caso de alias Guayo. Ambos procedimientos refuerzan la capacidad de la Policía Nacional para desarticular redes criminales que operan más allá de las fronteras colombianas.












