El dólar cerró el 26 de junio de 2026 en $3.443,73, una leve alza de $10,02 frente a la TRM del día, mientras los analistas proyectan que en julio la tasa de cambio convergerá hacia $3.600, en un repunte acotado que no implica un cambio estructural de tendencia. La jornada registró un mínimo de $3.425 y un máximo de $3.461,10, con un volumen negociado de USD1.116 millones en 1.728 transacciones. En las casas de cambio, al 28 de junio el precio promedio de compra se ubicó en $3.560,00 y el de venta en $3.678,57.
El peso colombiano venía de una fuerte apreciación del 9,7% desde mediados de mayo, impulsado por expectativas electorales y una compresión de la prima de riesgo, que llevó la moneda a tocar los $3.385 el 25 de junio, su nivel más bajo desde febrero de 2020. Mientras otras divisas latinoamericanas se depreciaron en promedio 1,6%, Colombia lideró el fortalecimiento entre los mercados emergentes. Sin embargo, tanto analistas independientes como firmas financieras coinciden en que el margen de apreciación adicional es limitado y que el mercado se prepara para un nuevo equilibrio.
Analistas advierten sobre límites en la apreciación del peso
Juan Pablo Vieira, CEO de JP Tactical Trading, señaló que el cierre semanal, mensual y los datos técnicos aún no otorgan a los compradores la capacidad para cambiar la tendencia. “Seguimos esperando para compras estructurales, solo compra un mes, a julio, máximo el 15 de agosto”, afirmó, y recomendó tomar utilidades entre $3.600 y $3.650 sobre compras previas entre $3.400 y $3.420. Vieira considera poco probable una ruptura por debajo de los pisos recientes de $3.380 – $3.400, pero advierte que factores externos podrían generar presión alcista sobre el dólar global.
“El 70% del mercado está esperando que se mantengan estables las tasas, solo el 30% espera una subida de 25 puntos básicos (pb)”
Juan Pablo Vieira, CEO de JP Tactical Trading
Vieira también destacó que “Apple, Amazon, Nvidia, todas estas, están rompiendo unos pisos muy clave y como todos los portafolios a nivel global tienen estas acciones, se puede venir un efecto dominó muy importante en el mercado, generaría presión alcista en el dólar”. A esto se suma que, según el analista, “el Gobierno está disparando la deuda, están como locos tomando deuda en este momento”, lo que añade incertidumbre fiscal.
Por su parte, Corficolombiana, en su informe “En búsqueda del nuevo equilibrio”, sostiene que “la posibilidad de una apreciación adicional desde los niveles actuales es limitada y asimétrica”. La entidad proyecta que “una vez el mercado transite del trade electoral a los fundamentales, estimamos que la tasa de cambio convergerá hacia niveles cercanos a $3.600”. El informe agrega que “el escenario más probable es uno en el que el dólar/peso se estabilice en torno a $3.600”, incorporando factores como el deterioro institucional, la volatilidad social y las sorpresas inflacionarias en Estados Unidos.
El entorno internacional ya no es tan favorable como a comienzos de año, debido a expectativas de una Reserva Federal más restrictiva y tensiones geopolíticas en Oriente Medio. La reunión de la Fed del 29 de julio de 2026 será la próxima referencia clave: el 70% del mercado espera que las tasas se mantengan estables, mientras el 30% prevé una subida de 25 puntos básicos. En contraste, el alza del Brent, petróleo de referencia para Colombia, puede compensar parcialmente el impacto del fortalecimiento global del dólar, dada la condición de exportador de crudo del país.
De cara al mediano plazo, los analistas contemplan dos escenarios extremos: uno optimista que llevaría el dólar cerca de $3.100, y uno adverso que lo empujaría hacia $4.100. La caída del EMBI Colombia, que retrocedió 60 puntos básicos, refleja la mejora temporal en la percepción de riesgo país, pero la transición hacia los fundamentales marcará el rumbo definitivo de la divisa en los próximos meses.











