El activista e influenciador colombiano Franklin Humberto Coral Garrido, conocido como Beto Coral, denunció desde prisión graves violaciones a sus derechos humanos tras cumplir dos semanas detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE). En una carta pública difundida a finales de junio de 2026, Coral, quien fue arrestado el 16 de junio en Phoenix, Arizona, relata haber sido sometido a malos tratos, aislamiento y una presunta siembra de pruebas en su contra durante su proceso migratorio.
La situación del activista ha generado una fuerte controversia política, dividiendo opiniones entre el gobierno colombiano y sectores de la oposición. Mientras el presidente Gustavo Petro y algunos congresistas estadounidenses consideran que se trata de una persecución política por su activismo, otros sectores respaldan la acción de ICE como parte del cumplimiento de las leyes migratorias. Coral, quien ingresó a Estados Unidos en 2015 con una visa de turismo, sostiene que realizó todos los trámites de asilo político y que el gobierno le otorgó documentos oficiales como permiso de trabajo, Seguro Social y licencia de conducir.
Denuncia de aislamiento y presunta siembra de pruebas
En su extenso testimonio, Beto Coral reveló que al momento de escribir la carta llevaba seis días en una celda de aislamiento sin que nadie le explicara las razones de esta medida, la cual calificó como un castigo arbitrario. «Solo me sacan una vez al día para ducharme, esposado de manos y pies», afirmó en la misiva. El activista también denunció haber sido golpeado durante los primeros días de detención y aseguró no tener acceso a agua potable, lo que agrava su condición.
Una de las acusaciones más graves de Coral es la presunta siembra de pruebas en su contra. En sus propias palabras, denunció que «encontraron una cuerda envuelta en mi desodorante. Ese objeto no era mío y sé que alguien lo puso ahí», sugiriendo que se busca fabricar cargos para justificar su detención. Durante los traslados por diversos centros de detención, el activista afirmó haber sido privado de «agua, de alimentos y de cualquier posibilidad de comunicarme», en un periplo que atravesó siete estados: Arizona, Nuevo México, Texas, Nebraska, Minnesota, Mississippi y Louisiana, donde actualmente se encuentra recluido en un centro de procesamiento de ICE.
«Desde hace seis días me encuentro en una celda de aislamiento, como medida de castigo, sin que hasta el día de hoy nadie me haya explicado cuál es la razón. Solo me sacan una vez al día para ducharme, esposado de manos y pies»
Beto Coral, activista colombiano
Llamado a organismos internacionales y a Marco Rubio
En su carta, Beto Coral hizo un enfático llamado a Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que intervengan en su caso y verifiquen las condiciones de su detención. De manera particular, se dirigió al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y al congresista de origen colombiano Bernie Moreno, negando cualquier vínculo con el gobierno de Gustavo Petro. Coral recordó que su padre fue un oficial de la Policía Nacional colombiana entrenado por la DEA, que murió combatiendo el narcotráfico, para desmentir las acusaciones que lo vinculan con ideologías comunistas o socialistas.
«Señor Marco Rubio, usted ha criticado la persecución contra periodistas, activistas y voces críticas en Nicaragua, Cuba, Venezuela, China y Rusia. No haga lo mismo conmigo. No soy comunista, no soy socialista, soy simplemente un defensor de la democracia, de la paz y de los derechos civiles de Colombia»
Beto Coral, en su carta a Marco Rubio
Beto Coral concluyó su testimonio reiterando que su activismo político es la verdadera razón detrás de su detención, rechazando que se trate de un simple proceso administrativo migratorio. La carta, difundida a través de sus redes sociales, ha encendido las alarmas sobre el trato a los inmigrantes bajo custodia de ICE y ha puesto en el centro del debate la delgada línea entre el cumplimiento de las leyes y la persecución política. Mientras tanto, el activista permanece en Louisiana a la espera de que su caso sea revisado, en medio de crecientes presiones internacionales para que se respeten sus derechos fundamentales.












