Un sismo de magnitud 4.6 se registró este lunes 29 de julio frente a las costas de Venezuela, según el reporte preliminar entregado por el Servicio Geológico Colombiano (SGC). El movimiento telúrico ocurrió a las 17:58 horas (hora local), con una profundidad de 38 kilómetros y un epicentro localizado en la región denominada “Near Coast of Venezuela”. El organismo aclaró que la magnitud y la ubicación exacta del evento son datos preliminares que podrían ser ajustados tras un análisis más detallado de las ondas sísmicas.
De acuerdo con el reporte del SGC, el temblor fue sentido con una intensidad de nivel 4 en la Escala Macrosísmica Europea (EMS-98), lo que significa que fue percibido “ampliamente” por la población en varias localidades venezolanas. Las ciudades más cercanas al epicentro, según los datos presentados, fueron San Felipe, a 38 kilómetros de distancia, donde el movimiento fue más notorio; Valencia, ubicada a 71 kilómetros del punto de origen; y San Carlos, a 103 kilómetros. Estas tres urbes, todas en territorio venezolano, reportaron haber sentido el sismo sin que se hayan informado, hasta el momento, daños materiales o víctimas.
Contexto sísmico regional
Tanto Colombia como Venezuela se encuentran ubicados en el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona de alta actividad tectónica que concentra la mayoría de los sismos registrados a nivel mundial. En el caso colombiano, el país es considerado de alto riesgo sísmico debido a la presencia de dos áreas de subducción: una entre las placas de Nazca y Sudamericana, y otra entre las placas del Caribe y Sudamericana. Esta dinámica geológica genera una constante ocurrencia de movimientos telúricos, especialmente en departamentos como Nariño, Chocó, Caldas y Santander. De hecho, el municipio de Los Santos, en Santander, es reconocido como la segunda zona más sísmica del mundo.
La historia sísmica de la región ha dejado huellas trágicas. En Colombia, cinco grandes terremotos han sido particularmente mortíferos: el de 1868 en Cúcuta, el de 1875 también en la zona de frontera, el de 1906 frente a las costas de Nariño, el de 1994 en el Cauca y el de 1999 en el Eje Cafetero. Sus magnitudes oscilaron entre 6.2 y 8.8, y causaron desde centenares hasta decenas de miles de víctimas. Estos antecedentes refuerzan la importancia de mantener sistemas de monitoreo como el del SGC, que alertan de manera oportuna sobre eventos que, como el registrado este lunes, aunque de magnitud moderada, recuerdan la constante actividad tectónica del territorio.












