El presidente Gustavo Petro llegó este lunes 29 de junio de 2026 a Roma, Italia, para reunirse con el papa León XIV en el Vaticano, en lo que constituye uno de sus últimos compromisos internacionales antes de finalizar su mandato el próximo 7 de agosto, cuando faltan apenas 39 días para la entrega del poder. Sin embargo, su llegada estuvo marcada por la polémica y duras críticas desde las redes sociales, encabezadas por el senador electo del Centro Democrático, Juan Espinal, quien le pidió al pontífice que no se dejara engañar por quien calificó como un «encantador de serpientes».
El mandatario colombiano aterrizó en el aeropuerto Leonardo Da Vinci de la capital italiana sin recibimiento oficial por parte del gobierno de Giorgia Meloni, una situación que el propio Petro atribuyó a un supuesto castigo por su postura frente al conflicto en Gaza. «Me excluyen del Palatino porque fui el primer presidente del planeta en denunciar el genocidio en Gaza y me imponen su castigo, que creen eterno», escribió el jefe de Estado en su cuenta de X. En su lugar, fue recibido únicamente por el embajador de Colombia en Italia, Iván Velásquez, y la diplomática ante la FAO, Jennifer Mojica. «También en Italia pasa lo mismo que en Colombia, gobierna quien cree en squifos y no en descendientes de romanos, ningún funcionario del gobierno italiano llegó a recibirme, solo el comandante de la fuerza aérea italiana y la de Colombia», agregó Petro en la misma red social.
Críticas desde la oposición y el sector gremial
Mientras el presidente se alistaba para la audiencia privada con el papa León XIV, prevista para el jueves 2 de julio, las críticas arreciaron desde distintos sectores. Juan Espinal, quien pasará de la Cámara de Representantes al Senado en la próxima legislatura, utilizó su cuenta de X para lanzar una serie de preguntas directas al pontífice sobre la gestión del Gobierno Petro. «Ojalá su Santidad le pregunte a este sujeto sobre las 348 masacres que van en su gobierno con 1.209 víctimas, el aumento de la inseguridad, la extorsión y el secuestro», escribió el congresista electo, quien también mencionó la crisis humanitaria en el Catatumbo y los escándalos de corrupción que salpican al Ejecutivo.
«Ojalá su Santidad le pregunte sobre los desplazamientos y los muertos del Catatumbo. Ojalá su Santidad le pregunte porque dos Ministros y Olmedo López (exdirector de la Ungrd) está en la cárcel, y un funcionario prófugo de la justicia. Entre los muchos escándalos de corrupción. Ojalá su Santidad no se deje engañar de este encantador de serpientes».
Juan Espinal, senador electo del Centro Democrático
A las críticas se sumó José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán y exnegociador del Gobierno en el fallido proceso de paz con el ELN, quien con un tono sarcástico escribió en la misma red social: «Sin viajes no hay paraíso…». Lafaurie ha tomado distancia del Ejecutivo tras el fracaso de la política de Paz Total, que no logró contener la violencia en regiones como el Catatumbo.
Un viaje en medio de la turbulencia política
El presidente Petro, por su parte, defendió el propósito de su visita y aseguró que se reunirá con el papa para «dialogar del peligro de ocultar la verdad». La agenda oficial del mandatario en Roma incluye, además de la audiencia con el pontífice el jueves, encuentros con el cardenal Pietro Parolin y el monseñor Paul Richard Gallagher, así como con otros líderes de la Iglesia católica. Según el Gobierno, los temas a tratar girarán en torno a la paz, la reconciliación, la justicia social, la protección de la vida y la defensa de la reforma agraria.
Esta es la segunda vez que Petro visita al Vaticano durante su mandato. La primera fue con el papa Francisco, quien falleció el 21 de abril de 2025 y fue sucedido por León XIV, posesionado el 8 de mayo de ese mismo año. Sin embargo, el contexto político interno es dramáticamente distinto: el Gobierno enfrenta graves acusaciones de corrupción, con dos ministros procesados y el exdirector de la Ungrd, Olmedo López, en la cárcel, además de un funcionario prófugo de la justicia. A esto se suma el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay el 11 de agosto de 2025, tras un atentado ocurrido el 7 de junio del mismo año, un episodio que marcó un punto de inflexión en la crisis de seguridad que azota al país.
Mientras el presidente busca en el Vaticano un espaldarazo a su gestión a puertas de dejar el poder, las voces críticas le recuerdan desde Colombia que las heridas de la violencia y la corrupción siguen abiertas, y que el tiempo para cerrar su mandato con éxito se agota.












