El exfutbolista argentino Mario Vanemerak, recordado por su paso por Millonarios entre 1987 y 1988, reveló que evadió el servicio militar en 1982 para no ser enviado a la Guerra de las Malvinas, una situación que casi impide su fichaje por el club colombiano cinco años después. La confesión, realizada en el podcast «Historias con Ritmo», expone cómo una decisión familiar marcó su destino deportivo y lo puso al borde de perder la oportunidad de jugar en el fútbol colombiano.
Vanemerak, nacido en 1963, debía presentarse al servicio militar en 1982, año en que Argentina y el Reino Unido se enfrentaron en el conflicto bélico por las islas del Atlántico Sur. Al corresponderle la clase de ese año, su número de orden era el 913, lo que implicaba dos años de servicio en la Marina, a diferencia del servicio en tierra que duraba solo un año. Sin embargo, su madre se negó rotundamente a que se alistara. «Vos no te vas a presentar para que te maten en una guerra, ¿qué vamos a ganar a Inglaterra?», le dijo, según relató el propio futbolista. Esa negativa lo convirtió en un desertor, una condición que lo obligó a llevar siempre su DNI a la mano durante años para evitar controles.
El fichaje en riesgo
La situación se destapó en 1987, cuando Millonarios, dirigido por el directivo Guillermo Gómez, gestionaba la radicación de Vanemerak en Colombia. Un intermediario que realizaba los trámites para jugadores colombianos detectó que el argentino figuraba como desertor del servicio militar, lo que puso en peligro su vinculación con el club. Vanemerak, que ya había cobrado el 15% del valor de su pase, temió tener que devolver el dinero y ver frustrado su sueño de jugar en el exterior. La solución llegó rápidamente: mediante un pago en Rosario, su domicilio legal, se resolvió el problema. El martes se detectó la irregularidad, el jueves ya entrenaba en Colombia y el sábado debutó en Manizales.
«Bueno, pibe, ya solucionamos todo, lo único que nos queda es ser campeón»
Guillermo Gómez, directivo de Millonarios
Vanemerak recordó que, pese a la tensión inicial, su llegada a Millonarios fue un alivio. El club, que buscaba romper el dominio del América de Cali, ofrecía a los extranjeros condiciones privilegiadas: carro, apartamento y sueldos puntuales. «A nosotros siempre a los extranjeros nos daban el carro, el apartamento. Vivíamos muy bien, no nos faltaba nada. Lo único que teníamos que hacer era rendir y salir campeón», afirmó. El directivo Guillermo Gómez, quien tiempo después fue asesinado, fue claro con las expectativas: «Ustedes vienen para ser campeón. Si son segundos, son un fracaso y los tengo que sacar».
El futbolista también evocó el drama de la guerra, mencionando a Omar De Felippe, un compañero de las inferiores que sí fue enviado al conflicto. «Hubo muchos, muchos muchachos que fueron, le daban el fusil y los mandaban a la guerra», recordó. Vanemerak, que fue seguido por varios clubes colombianos antes de fichar por Millonarios, se convirtió en figura clave en los títulos de liga de 1987 y 1988, cerrando un capítulo que comenzó con una decisión familiar que le salvó la vida, pero que casi le cuesta su carrera.












