Una celebración futbolística terminó en tragedia para una familia manizaleña cuando un aficionado de la selección Colombia resultó gravemente herido tras ser atacado con una botella en el rostro por personal de seguridad de un bar en Bogotá, mientras veía el partido Colombia vs. Portugal. Andrés Bermúdez, quien se encontraba en un establecimiento del sector de la Primero de Mayo junto a su esposa embarazada, requirió hospitalización inmediata y está a la espera de una cirugía facial que aún no ha sido autorizada por su EPS.
Los hechos ocurrieron la noche del sábado 27 de junio de 2026, en medio del ambiente festivo que rodeaba el encuentro deportivo. Según relató el propio Bermúdez, él y un amigo intervinieron para detener una agresión que el personal de seguridad del bar estaba cometiendo contra una pareja que se encontraba en el lugar. Tras lograr separar la pelea, Bermúdez se dirigió al baño y, al regresar, se encontró con otra confrontación. En ese momento, sin mediar palabra ni tener oportunidad de defenderse, uno de los vigilantes le rompió una botella en el rostro. “Mi esposa me dijo: ‘Cuidado’, pero yo volteé a mirar y el tipo venía encima. Me pegó con una botella. Mi esposa me dijo que era una botella. Yo no alcancé ni siquiera a alzar la mano o defenderme. Nada. Simplemente sentí el golpe y me di cuenta de que comencé a sangrar”, narró la víctima, visiblemente afectado, desde su cama de hospital.
La violencia no se detuvo ahí. Mientras el grupo intentaba auxiliar a Bermúdez, otro miembro de la seguridad del establecimiento agredió a una de sus acompañantes, una amiga que estaba junto a la esposa del afectado. El agresor, utilizando un separador de filas de los que se usan en los bancos, golpeó a la mujer que se había interpuesto para defender a su novio. “Ella estaba con el novio y con tal de defenderlo, se metió en medio, y uno de esos tipos de seguridad, que tenía un separador de los que se ponen en las filas de los bancos, salió corriendo y la golpeó, le alcanzó a tumbar tres dientes”, detalló Bermúdez.
Intento de encubrimiento y operación del bar pese a la agresión
Pese a la gravedad de las lesiones, el bar continuó operando con normalidad al día siguiente del ataque. El agresor, identificado por los policías que llegaron al lugar, permaneció en el establecimiento después del incidente sin que se tomaran medidas en su contra. Bermúdez y su acompañante estuvieron aproximadamente dos horas esperando que la empresa de seguridad entregara los documentos necesarios para formalizar la denuncia. En medio de la angustia, dos personas que se presentaron como el dueño y el administrador del bar se acercaron a la víctima para ofrecerle dinero a cambio de que no procediera legalmente. “Se acercaron dos personas: uno haciéndose pasar, porque no sé si era real, por el dueño del establecimiento, y el otro, por el administrador. Se acercaron para negociar, a ofrecernos plata para que no los demandáramos, para que no hiciéramos nada”, denunció Bermúdez.
Actualmente, el aficionado permanece hospitalizado a la espera de que su EPS autorice la cirugía reconstructiva que requiere en el rostro, mientras su familia clama por justicia en medio de una situación que transformó una noche de alegría deportiva en una pesadilla de violencia y abuso de poder. La comunidad de Manizales, donde residen los afectados, sigue con atención el desarrollo de este caso que ha generado repudio y exigencias de sanciones ejemplares contra los responsables.












