Chinos expresan desconcierto por uso colombiano del término «chino»

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Ciudadanos chinos han manifestado su desconcierto al descubrir el uso cotidiano del término “chino” en Colombia, donde la palabra se emplea para referirse a niños, jóvenes o incluso como apodo, sin ninguna connotación racial. La discusión surgió en el podcast “Un chino y medio”, cuyos presentadores, en un formato publicado en TikTok bajo la cuenta @unchinoymedio_oficial, debatieron junto a una invitada colombiana de ascendencia asiática sobre esta particularidad lingüística que genera confusión entre hablantes nativos del mandarín.

En Colombia, especialmente en el interior del país, es común que personas mayores utilicen la expresión “chino” para dirigirse a un joven o a un niño, independientemente de su origen étnico. La invitada colombiana, de ascendencia asiática, explicó durante la conversación que “allá en Colombia muchas veces la gente mayor se refiere al chino, pero es como al nené, como al niño, como el chino”. Incluso puso un ejemplo cotidiano: “Este chino marica”, aclarando que equivale a “este niño travieso”, sin ninguna intención peyorativa. Sin embargo, para los presentadores del podcast, el término resulta desconcertante, ya que en su lengua materna está asociado directamente con el origen asiático.

Un choque cultural en redes sociales

Durante el podcast, uno de los presentadores expresó su asombro al preguntarse: “¿Por qué crees que los latinos son así? A lo mejor están trabajando y le llaman al cliente chino, así sin más”. Otro añadió: “Además, hay gente que ni siquiera son chinos y tienen algún amigo que se llama Chino. Y digo: ‘What the fuck?’”. Incluso plantearon si el uso tiene un trasfondo racial: “Pero eso es porque tienen los ojos un poco rasgados y le llaman el chino, ¿no? ¿o no?”. La discusión evidencia cómo un mismo vocablo adquiere significados opuestos según el contexto cultural.

En redes sociales, el debate ha generado posturas encontradas. Un usuario señaló: “Tenemos la mala costumbre de poner sobrenombre a todos, y nos parece mucha gracia, pero eso no debería ser, nos falta tener más respeto a alguien que no conocemos”. Por otro lado, hubo quien defendió la práctica: “Todo es de manera cariñosa, no despectivo”. La controversia refleja la tensión entre una tradición coloquial arraigada en Colombia y la percepción foránea que puede interpretar el término como una falta de respeto o una generalización racial.

Este choque cultural pone de relieve cómo las palabras pueden viajar y transformarse, pero también cómo deben manejarse con cuidado en un mundo globalizado, donde lo que para unos es una expresión familiar para otros puede ser motivo de confusión o incomodidad.

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