El general retirado Óscar Murillo, excomandante de la Séptima División del Ejército, denunció que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) pidió su cabeza durante la mesa de negociación con el Gobierno Nacional, revelando que su salida de la institución estuvo directamente vinculada a presiones de grupos ilegales. En una entrevista con Noticias RCN, el oficial en retiro afirmó que fue víctima de un perfilamiento por parte de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), en un escándalo que cobra mayor relevancia ante la divulgación de que la remoción de 35 oficiales en agosto de 2022 ocurrió apenas dos semanas antes de una reunión de paz con emisarios del Clan del Golfo.
Murillo narró el tenso intercambio que sostuvo con el entonces ministro de Defensa, Iván Velásquez, durante el gobierno de Gustavo Petro, cuando buscaba explicaciones sobre su situación. “Yo le digo: ‘Señor ministro, mire todo lo que se está haciendo, ¿no? Solicito saber qué está pasando conmigo’. ¿Y sabe qué me contesta el ministro de la Defensa? ‘Donde manda capitán, no marda marinero’”, relató el general retirado, evidenciando la falta de respuestas frente a una decisión que él atribuye directamente a las presiones del ELN, el Clan del Golfo y las disidencias de las Farc. “El único error mío ha sido trabajar, afectar Clan del Golfo, ELN, Farc. Y le dije: ‘Eso duele’”, agregó Murillo, quien ha emprendido acciones legales contra el Estado y el Ministerio de Defensa mediante una tutela y una demanda para reclamar la protección de sus derechos y el debido proceso.
La barrida de 35 oficiales y la reunión con el Clan del Golfo
La controversia se intensifica con la revelación del medio Noticias Caracol, que estableció una conexión temporal clave: el retiro masivo de 35 oficiales de la cúpula militar y policial en agosto de 2022 se produjo exactamente dos semanas antes de una reunión de paz que el entonces alto comisionado para la Paz, Danilo Rueda, sostuvo con emisarios del Clan del Golfo el 23 de agosto de ese mismo año. La medida, oficialmente justificada por el Gobierno como parte de la política de “Seguridad Humana”, implicó una de las “barridas” más amplias en la historia reciente de las Fuerzas Militares, afectando a comandantes de divisiones, brigadas y comandos especiales en todo el país.
Entre los oficiales removidos se encontraban figuras de alto rango como el mayor general Ómar Esteban Sepúlveda Carvajal, los brigadieres generales Jhon Jairo Rojas Gómez y Olveiro Mahecha Pérez, la mayor general María Paulina Leguizamón Zárate, y los mayores generales Álvaro Vicente Durán Pérez y Juan Carlos Correa Consuegra. La reestructuración fue anunciada por el entonces comandante del Ejército, general Luis Mauricio Ospina Gutiérrez, y generó críticas en diversos sectores al implicar que los nuevos jefes militares formaran su propio equipo de mando, alterando la estructura de liderazgo en áreas clave como sanidad, educación, inteligencia y combate.
“En la mesa de negociación con el ELN, el ELN pidió mi cabeza”
Óscar Murillo, general retirado del Ejército
En su denuncia, Murillo también señaló un presunto perfilamiento desde la DNI. “¿Sabe con quién habló esa persona de un alto cargo en el DNI? Con el coronel Juan Carlos Maso Giraldo”, afirmó, cuestionando el proceder de la inteligencia colombiana. “¿Qué hace un coronel de la República, dando un visto bueno hacia uno, hacia un general? La DNI venía perfilando generales”, sentenció el excomandante, sugiriendo que las presiones de grupos ilegales como el ELN, el Clan del Golfo y las Farc habrían incidido directamente en su salida y en la de otros oficiales de la institución. Hasta el cierre de esta edición, el medio Noticias RCN buscó sin éxito una respuesta del exministro Iván Velásquez, mientras que el Ejército se ha limitado a reiterar, mediante un comunicado oficial, que “las decisiones fueron adoptadas en línea con las políticas del Gobierno nacional y con los conceptos de Seguridad Humana”.












