El euro abrió este jueves 3 de julio en 3.841,26 pesos colombianos, registrando un incremento del 2% frente al cierre anterior de 3.766,1 pesos, según los datos reportados por Dow Jones. Esta cotización de apertura marca un respiro para la moneda europea, que en la última semana ha acumulado una caída del 2,3% y en términos interanuales presenta un descenso del 17,18%, reflejando la fortaleza que ha mostrado el peso colombiano durante gran parte de 2025.
La volatilidad del tipo de cambio se ha disparado a niveles que duplican con creces el promedio de referencia: mientras la volatilidad histórica se ubica en 18,36%, la actual alcanza un 40,56%, lo que evidencia un clima de alta incertidumbre en el mercado cambiario colombiano. Este comportamiento se enmarca en una tendencia más amplia de apreciación del peso frente al dólar estadounidense, que en lo corrido de 2025 ya llega al 14%, impulsada por una caída del 9% en el índice DXY —que mide el comportamiento del dólar frente a una canasta de seis divisas—, así como por la volatilidad comercial generada por las políticas de Estados Unidos.
Proyecciones y riesgos para 2026
De cara al próximo año, el Grupo Cibest de Bancolombia proyecta un dólar promedio en Colombia de 3.878 pesos, estimación que se sustenta en la debilidad global del billete verde, el flujo constante de remesas hacia el país y la expectativa de que el Banco de la República mantenga su tasa de intervención en 9,25%, mientras que la Reserva Federal de Estados Unidos la dejaría en un rango de 3,50% a 3,75%. Sin embargo, el panorama no está exento de amenazas: la incertidumbre fiscal tras el reciente recorte en la calificación soberana de Colombia y el proceso electoral en curso representan los principales riesgos para la estabilidad cambiaria en 2026.
En el contexto local, el peso colombiano sigue siendo la moneda de curso legal, controlada por el Banco de la República. Las monedas en circulación actual son de 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos —estas últimas circularon entre 1996 y 2002 pero cayeron en desuso por su alta falsificación—. Las piezas de 500 y 1.000 pesos son bimetálicas y cuentan con diseños que aluden a la biodiversidad del país, como el oso de anteojos, la guacamaya bandera, la rana de cristal y la tortuga caguama, elementos que refuerzan la identidad nacional a través de la numismática.












