Un ciudadano chino de 52 años, identificado como Wenshen Xu y residente en Honduras, se declaró culpable ante la justicia de Estados Unidos por liderar una red transnacional de narcotráfico y lavado de dinero con criptomonedas que movilizaba cocaína desde Cali. La organización, con vínculos directos con el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), logró transportar más de 450 kilogramos de cocaína hacia territorio estadounidense y lavar más de 22 millones de dólares provenientes de la venta de cocaína y fentanilo. Xu fue capturado el 17 de julio de 2025 en Ciudad de Guatemala y extraditado a Estados Unidos el 30 de enero de 2026, y su próxima audiencia quedó fijada para el 15 de octubre de 2026, enfrentando una pena mínima de 10 años de prisión que podría llegar hasta la cadena perpetua.
La investigación, que contó con la participación de la DEA, la Policía Nacional de Colombia, la Policía Nacional de Guatemala y el Departamento de Justicia de Estados Unidos, reveló una compleja estructura criminal que operaba desde Cali como centro de coordinación, con alcance en Centroamérica, México y Estados Unidos. La red utilizaba pistas de aterrizaje clandestinas, aeropuertos, vehículos blindados y mensajeros en varios países latinoamericanos, mientras que el lavado de dinero se realizaba mediante criptomonedas, transferencias electrónicas, empresas fachada y plataformas encriptadas. El Departamento de Justicia señaló que el caso «destaca la cooperación entre agencias de distintos países», evidenciando la convergencia de operadores chinos, logística centroamericana, cargamentos colombianos y carteles mexicanos en una misma red criminal.
Una nueva generación de redes criminales
El caso de Wenshen Xu representa, según las autoridades, una «nueva generación de redes criminales» con alcance multinacional y uso de tecnologías digitales para evadir controles. La red coordinó el transporte de cocaína desde Cali el 17 de julio de 2025 a nombre de un supuesto representante del CJNG, integrando una cadena que articulaba la producción en Colombia, el tránsito en Centroamérica y la distribución final en Estados Unidos. Xu se declaró culpable de conspirar para importar cocaína, lavar dinero del narcotráfico y brindar apoyo material al CJNG, en un proceso que pone de manifiesto la creciente sofisticación de las organizaciones criminales transnacionales que utilizan las criptomonedas como herramienta para ocultar sus movimientos financieros.












