En la víspera del crucial partido de octavos de final del Mundial 2026 ante Suiza, cientos de hinchas colombianos se congregaron en Vancouver, Canadá, para realizar un banderazo de aliento a la selección nacional en el hotel de concentración. La cita fue en el Hyatt Regency, donde la delegación colombiana se hospeda, y los aficionados, convocados por la filial de la barra Fiebre Amarilla en Vancouver, comenzaron a reunirse desde las 6:00 p.m. para esperar el regreso del equipo tras su último entrenamiento antes del partido.
Durante aproximadamente una hora, los seguidores corearon cánticos como “¡Vamos, vamos Colombia! Que mañana tenemos que ganar” y “Vamos, vamos, vamos Tricolor”, mientras ondeaban banderas y camisetas amarillas. El ambiente se cargó de electricidad cuando los jugadores, entre ellos Jaminton Campaz, Luis Díaz, Daniel Muñoz, Santiago Arias, Deiver Machado y Johan Mojica, salieron al balcón del hotel para agradecer el apoyo. Los futbolistas se mostraron receptivos y bromearon con la euforia del momento, mientras los hinchas redoblaban su energía.
Un respaldo multitudinario que marca el Mundial
El banderazo en Vancouver se enmarca en una tradición de la afición colombiana en torneos internacionales, que consiste en concentrarse en la sede de la selección un día antes del partido para transmitir su aliento. Colombia ha sido una de las selecciones con mayor respaldo en este Mundial, con un total de 259.705 asistentes en los cuatro encuentros disputados hasta ahora (tres de fase de grupos y uno de dieciseisavos), en su mayoría seguidores colombianos que han llenado los estadios. Frente al hotel Hyatt Regency, los cánticos se repitieron sin cesar durante al menos una hora, dejando claro que la pasión por el equipo no tiene fronteras.
“¡Vamos, vamos Colombia! Que mañana tenemos que ganar”
Cántico de los aficionados colombianos en Vancouver
Con la mirada puesta en el duelo ante Suiza, los hinchas demostraron que su respaldo es incondicional. La selección colombiana, que ha tenido el mejor promedio de asistencia en el torneo, llega a este partido de octavos con la confianza que le brinda el apoyo masivo en las tribunas y en las calles de Vancouver. El banderazo, más que un gesto simbólico, se convirtió en una inyección anímica para los jugadores, que respondieron con gestos de agradecimiento desde el balcón del hotel. La fiesta amarilla continúa, y ahora todo depende de lo que suceda en el campo de juego.












