El presidente Gustavo Petro respondió con dureza a una columna de opinión publicada en el diario La República por la periodista Maritza Aristizábal, quien sugirió que, ante el próximo cambio de gobierno el 7 de agosto de 2026, se debe “silenciar” al mandatario saliente sin recurrir a la censura, sino ignorándolo. En una extensa publicación en su cuenta de X (antes Twitter), Petro interpretó la propuesta como un intento de censura y eliminación política, y afirmó que sus opositores buscan extraditarlo para callarlo.
El jefe de Estado recordó antecedentes de persecución que, según él, han marcado su trayectoria, como cuando siendo senador denunció los vínculos entre narcoparamilitares y políticos regionales, lo que llevó a la detención del 35% del Senado. También mencionó las interceptaciones ilegales del DAS a magistrados y a su propia familia, incluyendo el seguimiento a sus hijos menores de 8 y 9 años, así como las amenazas que obligaron a su familia a “desperdigarse por el mundo”. “Siempre me han querido callar y censurar porque temen mi palabra sea escrita sea hablada”, escribió el presidente.
Silencio o desaparición
En su columna titulada “Es hora de silenciar a Petro”, Maritza Aristizábal planteó: “No censurarlo: ignorarlo. Bajarle el volumen a teorías, conspiraciones y paranoias. Durante 4 años fue escuchado y validado como presidente”. La periodista, quien se desempeña como editora y productora, sugirió que el país debe pasar la página del mandatario saliente sin darle más atención mediática. Sin embargo, Petro vinculó esa idea con una amenaza más grave: “Ahora sus herederos quieren que me extraditen para callarme. Cómo los vampiros no aguantan la luz de la verdad”.
El presidente aseguró que durante su gobierno siete millones de personas salieron de la pobreza y la pobreza extrema, se abrieron universidades gratuitas y aumentó el turismo. También reiteró que el próximo gobierno será asumido por el “presidente electo Abelardo de la Espriella”, a quien señaló como parte de una élite que, según Petro, busca “desaparecerlo de la historia”. “Han regresado al poder pero usando lo peor de la sociedad colombiana con tal de no elevar salarios ni pagar pensiones y seguir haciendo negocios sobre el pueblo y con el dinero público, entonces quieren desaparecerme de la historia”, afirmó.
“Uno de los asesinables era yo y no me fui a tomar whisky con Castaño sino a defender mi vida y retarlo a la paz, el que los asesoró y muy mal, fueron otros entre ellos Abelardo y Lucio”.
Gustavo Petro, presidente de Colombia
El mandatario también se refirió a su pasado como senador y a las denuncias que hizo contra el entonces fiscal Luis Camilo Osorio, a quien acusó de encubrir crímenes paramilitares. Aunque Osorio no fue hallado responsable judicialmente, Petro sostuvo que testimonios de paramilitares implican a funcionarios de la Fiscalía y el DAS en asesinatos. En ese contexto, recordó que el expresidente Álvaro Uribe lo acusó de reunirse con el jefe paramilitar Carlos Castaño, pero Petro aseguró que ese encuentro fue para “defender mi vida y retarlo a la paz”. La réplica presidencial, cargada de referencias a su pasado de persecución, dejó en evidencia la tensión que genera la proximidad del cambio de mando y el rol que Petro pretende mantener en el debate público una vez deje el cargo.












