El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció desde Cúcuta, Norte de Santander, en la mañana del martes 7 de julio, la terminación unilateral del proceso de empalme con el gobierno saliente de Gustavo Petro, al considerar que el Ejecutivo no reconoce su triunfo electoral en la segunda vuelta del 21 de junio, donde obtuvo una victoria por un estrecho margen del 0,96% frente a Iván Cepeda Castro. La ruptura implica la suspensión de los encuentros formales entre los equipos de transición que se venían realizando en Bogotá, y De la Espriella anunció que recabará información por fuera de la mesa oficial, anticipando que el nuevo gobierno, que se posesionará el 7 de agosto, revisará a fondo las cifras oficiales y aplicará una depuración de la información.
El detonante de la ruptura fueron mensajes del presidente Gustavo Petro publicados en la red social X, en los que, según De la Espriella, se desconocía su triunfo en las urnas. “Yo no podía permitir que el empalme siguiera adelante con un gobierno que no reconoce el triunfo claro de este proyecto político y ciudadano en las urnas”, afirmó el presidente electo en su declaración desde la capital nortesantandereana. La decisión se produce luego de un primer encuentro entre el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, y el ministro de Hacienda designado, Germán Ávila, que tuvo lugar el 2 de julio, seguido de una reunión entre ambos equipos donde ya se habían registrado acusaciones mutuas.
Un nuevo empalme desde las regiones
Frente a la suspensión de la mesa de transición oficial, De la Espriella anunció que su equipo realizará un proceso alternativo de “empalme con las regiones”, que contempla la visita a 32 ciudades del país para recoger información directa sobre las necesidades en seguridad, salud y tema fiscal. “Nosotros, con los medios que tenemos, vamos a recabar esa información”, señaló el mandatario electo, quien agregó que una vez en el Gobierno tendrán claridad sobre las cifras reales. “Ya no podrán seguir mintiendo. Ya no podrán seguir maquillando la información porque ya seremos Gobierno y tendremos acceso a todo”, enfatizó, en clara referencia al gobierno saliente. Además, adelantó que se aplicará una reorganización interna y un plan de choque basado en los diagnósticos que evidenciarían crisis en varios frentes.
“Y una vez tengamos claros los números, las cifras con el señor ministro de Hacienda y todo el equipo económico, le vamos a decir, de acuerdo a esa realidad, cuáles de esas necesidades y dolores de ustedes en los municipios y el departamento son viables financieramente, porque yo aquí no vine a decir mentiras”
Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia
El vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, respaldó la decisión y subrayó la importancia de la transparencia en el proceso de transición. “Colombia merece conocer la verdad. La transparencia, el rigor institucional y el acceso a información verificable son la base para garantizar una transición responsable, para que el gobierno de Abelardo de la Espriella pueda tomar decisiones sobre hechos que son del interés de todos los colombianos”, dijo Restrepo, quien además informó que el nuevo gobierno planea un “empalme anticorrupción” con la Contraloría General de la República. Tanto Restrepo como Ávila habían sido designados como líderes de los equipos entrante y saliente para la transición, proceso que finalmente no llegó a feliz término.
De la Espriella, quien asumirá el poder el próximo 7 de agosto, anticipó que al llegar al Gobierno revisará la información oficial y promete cambios en el manejo de los datos. “Vamos a organizar la casa y vamos a depurar lo que hay”, sentenció. La ruptura del empalme marca una tensión inédita en la transición presidencial colombiana, mientras el mandatario electo busca construir una hoja de ruta propia, alejada de las cifras del gobierno saliente, para enfrentar los desafíos que, según su diagnóstico, heredará en seguridad, salud y finanzas públicas.












