Canadiense alias Gillani capturado en gimnasio de Medellín por tráfico de drogas y armas

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En un operativo conjunto entre la Policía Nacional, Interpol y la Policía de Canadá, fue capturado en Medellín el ciudadano canadiense Arif Jhuman, conocido con los alias de Gillani y William Milles, quien era buscado por su presunta participación en una estructura criminal internacional dedicada al tráfico de drogas y armas. Jhuman fue detenido mientras realizaba ejercicio en un gimnasio del exclusivo Parque Comercial El Tesoro, luego de un año de seguimientos coordinados que lograron ubicarlo en la capital antioqueña, donde intentaba pasar desapercibido tras haber ingresado a Colombia desde Miami el año anterior.

La captura de Jhuman no es un hecho aislado, sino que se suma a la detención de tres ciudadanos británicos—Christopher Neil Costello, Robert Steven Taylor y Liam George Anton O’Brien—capturados en 2025 en el sector El Poblado de Medellín, donde también fueron procesados por narcotráfico en sus países de origen. Según las autoridades, todos formarían parte de una misma red criminal con ramificaciones internacionales que operaba desde Colombia, utilizando la ciudad como punto estratégico para enviar drogas y armas hacia Estados Unidos y Canadá, con destino final a Reino Unido, específicamente a Inglaterra, Escocia, Irlanda y Gales.

Rol logístico y vínculos con el Clan del Golfo

Arif Jhuman cumplía un rol logístico clave dentro de la organización, facilitando el paso de drogas y armas a través de Estados Unidos y Canadá hacia el Reino Unido. Las investigaciones revelaron que estaba vinculado con la Corte de Tampa, en Estados Unidos, por el tráfico de más de cien armas hacia Canadá, de las cuales 29 fueron incautadas por las autoridades. Además, ya tenía una condena previa en Ontario, Canadá, de 10 años de prisión por tráfico de drogas, y había incumplido su libertad condicional en Toronto, lo que lo convirtió en prófugo desde 2024, cuando intentó escapar de las investigaciones estadounidenses.

Según las autoridades, la red criminal operaba con vínculos directos con el Clan del Golfo y otros grupos ilegales colombianos, lo que les permitía asegurar rutas y proveedores de estupefacientes y armamento. Jhuman y sus cómplices británicos habrían utilizado Medellín como base de operaciones para coordinar envíos internacionales, mientras que en Estados Unidos ya hay dos colaboradores detenidos por el mismo entramado. La captura de Jhuman representa un nuevo golpe contra estas organizaciones transnacionales que buscan explotar la geografía y las debilidades institucionales de Colombia para sus actividades ilícitas.

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