El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) informó, a través de un reporte difundido por la Alcaldía de Cali, que el pronóstico del clima para este 11 de julio en la capital vallecaucana indica una temperatura máxima de 32 grados Celsius y una mínima de 21 grados, acompañadas de una elevada probabilidad de lluvia que alcanza el 55 por ciento durante el día y se dispara al 93 por ciento durante la noche.
La nubosidad será casi total durante toda la jornada, con un 96 por ciento de cobertura en el día y un 99 por ciento en la noche, mientras que las ráfagas de viento se mantendrán constantes en 20 kilómetros por hora tanto en horas diurnas como nocturnas. El índice de rayos ultravioleta se ubicará en un nivel 5, considerado moderado. Estas cifras contrastan ligeramente con los rangos habituales para la ciudad, donde la temperatura máxima suele oscilar entre 30 y 31 grados, y la mínima entre 19 y 20 grados, con un promedio anual de 24 grados.
Cali, ubicada al norte del Valle del Cauca, posee un clima tropical caracterizado por ser cálido y seco según la clasificación del IDEAM. En la región, las lluvias son constantes a lo largo del año, con dos temporadas de mayor precipitación que van de marzo a mayo y de octubre a diciembre, mientras que los meses más secos son junio, julio y agosto. A pesar de encontrarse en un periodo típicamente seco, el pronóstico para este 11 de julio advierte una alta posibilidad de precipitaciones, especialmente durante la noche, cuando la probabilidad alcanza el 93 por ciento.
El clima en Colombia presenta una gran diversidad debido a su compleja geografía, que incluye costas sobre el Caribe y el Pacífico, así como las tres cordilleras andinas. El IDEAM clasifica al menos cuatro tipos principales: tropical, seco, templado y frío de alta montaña. Dentro de los climas tropicales, se distinguen subtipos como lluvioso de selva o ecuatorial, lluvioso de bosque o monzónico, sabana con invierno seco y sabana con verano seco. Para los caleños, consultar el pronóstico del tiempo se ha convertido en un hábito cotidiano que les permite planificar desde la vestimenta y el calzado hasta los viajes y el uso de paraguas, especialmente en una ciudad donde las condiciones meteorológicas pueden cambiar drásticamente en cuestión de horas.












