La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, conocida como OCHA, emitió una alerta por emergencia humanitaria en el departamento de Arauca, donde la ola invernal ha dejado más de 10.500 personas afectadas y supera ampliamente la capacidad de respuesta de las autoridades locales. Según el reporte divulgado por Blu Radio, la magnitud del desbordamiento de ríos y afluentes, sumado a los procesos de socavación, ha causado estragos en viviendas, cultivos, vías y sistemas de acueducto en seis de los siete municipios del departamento: Fortul, Tame, Arauquita, Puerto Rondón, Saravena y Cravo Norte.
Desde finales de abril, las lluvias intensas no han dado tregua en la región, y la situación se agravó el pasado 10 de julio con el derrumbe del puente que une a Cubará, en Boyacá, con Saravena, en Arauca. Esta infraestructura clave, que forma parte de la ruta de La Soberanía, quedó completamente destruida, desconectando a Arauca de Santander, Norte de Santander y Boyacá. El colapso del puente no solo bloquea el transporte de alimentos y la entrega de ayuda humanitaria, sino que también dificulta el traslado de pacientes y el acceso de equipos de atención médica, profundizando la crisis en un territorio ya golpeado por la emergencia.
Infraestructura colapsada y comunidades vulnerables
Las cifras oficiales revelan una realidad alarmante: 10.598 personas afectadas, que corresponden a 3.426 familias, han visto cómo el agua se llevó sus hogares, cultivos y medios de vida. Además, al menos 23 instituciones educativas reportan daños significativos, lo que ha obligado a suspender las clases hasta por un mes, afectando la educación de cientos de niños y adolescentes. Las vías terciarias, los puentes y los sistemas de acueducto también presentan averías graves, lo que compromete el acceso a agua potable y saneamiento básico, generando un riesgo inminente de brotes de enfermedades respiratorias, diarreicas y transmitidas por vectores. OCHA ha hecho un llamado urgente a fortalecer la respuesta en alimentación, agua segura, atención en salud, alojamiento temporal y recuperación de medios de vida, especialmente para proteger a los grupos más vulnerables como niños, adultos mayores y personas con condiciones de salud preexistentes. Mientras tanto, la comunidad araucana espera que el Gobierno nacional y los organismos de socorro logren sortear las dificultades de acceso para llevar alivio a una población que ya no puede esperar más.











